Estamos evidentemente ante un gobierno corrupto, depredador, insensible, arrogante, inservible, incapaz de llenar las expectativas de un pueblo que se hunde pasivamente en un pantano de inmoralidad sin precedentes en la historia de la República Dominicana.
Estamos, evidentemente, ante un gobierno intolerante, inepto, sin rumbo fijo, y que tiene como único sostén, los recursos que maneja en cantidades nunca vistos por gobierno alguno, y la propaganda desmedida; que trata de vender una imagen de la República Dominicana muy alejada de la realidad que vive el pueblo Dominicano.
Estamos perdiendo peligrosamente el equilibrio necesario que nos permite definirnos como nación sana y democrática. Todas las señales que nos envía el gobierno y las instituciones del estado nos indican que nos encaminamos -si ya no está consumado- hacia un narco-estado.
La huida de Figueroa Agosto no es un caso aislado. Él pagó para que lo dejaran escapar.
La puesta en libertad de Vantroy no es un caso aislado. Él pagó para que lo pusieran en libertad.
Esos no son más que dos ejemplos de todo un rosario de imperfecciones manejadas por instituciones del estado, donde el gobierno juega un papel de simple observador que llena de pánico a los hombres y mujeres honestos de este país. A todo eso se suman los muertos que flotan alrededor de todo ese desorden, que traficantes o no, forman parte de los daños colaterales del enriquecimiento ilícito de los delincuentes de saco y corbata que emergen como hongos en la geografía de nuestra querida República.
El Estado Dominicano está corrompido hasta la médula y hay que aplicarle una cirugía a corazón abierto.
Según las informaciones que manejamos, el gobierno baja línea a entidades y estrategas de ciertos candidatos para corromper algunos medios de comunicación y, en el peor de los casos, intimidar a algunos periodistas o chantajear, simplemente, a algunos trabajadores de la prensa.
El cierre del canal 53 por Indotel va en esa dirección y obedece a una línea bajada desde el Palacio Nacional.
Ningún gobierno en el pasado ha gastado tantos recursos en propaganda y en el intento de imponerse en el debate de ideas que se libra en los medios de comunicación. Se calcula en más de mil millones de pesos los recursos destinados por el gobierno de Leonel destinados en comunicación en las elecciones del 2008 en su intento de sacar ventaja de su condición de administrador de los recursos del pueblo. Sin contar, obviamente, los 44,000 que movilizó repartiendo dinero a diestra y siniestra sosteniendo los partidos minoritarios que le sirvieron de sostén y que fueron aliados en dichos comicios, como en la compra de tránsfugas. Todos sabemos que Leonel funciona a base de recursos. Lanzando billetes a la calle, y que para él todos los métodos son buenos cuando se trata de conservar el poder.
Tenemos entendido que estas elecciones son cruciales para los planes hegemónicos del equipo de Leonel Fernández que baraja la posibilidad de eternizarse en el poder, cueste lo que cueste, llevándose de paro los liderazgos internos de su partido, o llevándose de paro el dinero del pueblo, que bien podría servir para llenar una deficiencia en zonas tan importantes como la habitación, la salud o la educación.