Hasta el año 1996, la oferta académica en San Juan de la Maguana estaba limitada a una universidad privada con importantes limitaciones de acceso debido al alto costo que representaba –y representa– para los/as jóvenes de clase media-baja interesados en cursar estudios superiores. Hay que mencionar también la existencia de varios institutos de formación técnica.
La llegada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) a esta provincia y con ello a toda la Subregión del Valle ha facilitado el ingreso a la educación terciaria de los y las jóvenes de toda la zona y por ende ha aumentado el número de profesionales en la región, para beneficio de todo el país. Esto así, dada la probabilidad de que el mercado laborar de San Juan no disponga de todas las plazas con las características requeridas para la nueva y creciente clase profesional local.
No obstante el importante crecimiento del número de profesionales, particularmente en el área de la Administración de Empresas y atención al cliente, en San Juan de la Maguana nos encontramos con una significativa cantidad de empresas de larga trayectoria y/o de reciente creación en la que sus servicios y atenciones a los usuarios dejan mucho que desear.
En línea con lo anterior, se puede mencionar como ejemplo que una persona tenga que recorrer toda la ciudad o todas las empresas de servicios informáticos -sin éxito-, para satisfacer la sencilla necesidad de imprimir una página a color.
Otro ejemplo lo encontramos en el sector farmacéutico, en el que es casi imposible comprar dos medicamentos en una sola farmacia. Por lo general, sólo tienen uno, de modo que si se trata de una compra a pagar con el carnet del seguro de salud y, en la farmacia se quedan con la receta, están limitando la posibilidad de que el cliente vaya a otro lugar de expendio a comprar el segundo fármaco.
En ambos casos, las excusas que aducen las empresas hacen indiscutible sus debilidades en el recorrido de la gestión administrativa, lo cual se expresa en frases como: “solicité el producto y aun no me ha llegado”, o “se acabó la tinta y aun no he comprado su repuesta”, o simplemente “se fue la luz”, como si fuera algo que pueda sorprender a los dominicanos.
La situación antes descrita hace evidente una significativa falta de previsión y oportunidad o lo que es lo mismo, la no observación del proceso administrativo en estas empresas. Por supuesto, las citadas debilidades las terminan pagando los indefensos clientes.
Y suponiendo que la acción básica de las empresas y de sus funcionarios, consiste en “satisfacer las necesidades” de los clientes, uno se pregunte: ¿Están las empresas de San Juan cumpliendo ese rol? ¿Contratan las empresas locales a los profesionales que se están formando en San Juan? ¿Brindan los dueños o consejos directivos de las empresas la suficiente confianza para que los administradores contratados empleen todo su potencial y creatividad y que con ello mejore la calidad de los servicios que ofrecen las empresas sanjuaneras? ¿O es que por el contrario en la nueva clase de profesionales administrativos de San Juan escasea la habilidad para desarrollar científicamente los cuatro pasos del proceso administrativo: Planeación, Organización, Dirección y Control?
Cualquiera que sea la respuesta a estas preguntas, lo cierto es que en materia de servicios también, San Juan ha de estar a la altura de cualquiera de las más desarrolladas ciudades de la República Dominicana y en eso deben comprometerse la clase trabajadora con o sin formación académica superior.
De igual manera, los clientes están llamados a exigir de las empresas la entrega de servicios con calidad y la debida oportunidad; pero sobre todo hay que destacar la responsabilidad que han de asumir los/as empresarios/as, que son poseedores de los recursos económicos necesarios para llevar a cabo el paso a la modernidad requerido además en el sector privado local.
El autor es estudiante en la Universidad Complutense de Madrid.