Observando la crisis que se está dando en el vecino Haití, nos remontamos a la historia, y sólo nos queda decir que los problemas que afronta esta desventurada nación, vienen desde muy lejos, y siempre han estado ahí, aunque el estallido actual ha sido más grande que en otras ocasiones, ya que aunque se habían visto bandas actuantes y sembrando el terror, pero nunca con la agresividad y el número que se ha visto ahora, en una verdadera Federación con su líder y todo.
Desde los tiempos napoleónicos, cuando se escenificaban batallas tratando el pueblo haitiano de liberarse del yugo francés, y que dado un momento estos esclavos extraídos de África, se envalentonaron y expulsaron a los franceses del suelo en que habían destilado sudor y sangre al trabajar en las plantaciones de caña, en los ingenios, y en la siembra de café.
De ahí viene el dialecto que estos hablan, se trata del creole, que es un dialécto del francés.
Luego, sucesivas potencias lograron continuar desangrando a esa desventurada nación, digna de mejor suerte. Nos referimos a Canadá y a los Estados Unidos.
Se comenta que este imperio tiene los ojos echados sobre riquezas escondidas en el subsuelo de Haití, y que todo lo que hoy acontece se trata de un montaje encaminado a continuar el juego que comenzó antes del año 1600, encaminado a dominar a esta media isla para que una forma cuasi primitiva continúen sus pobladores siendo esclavos.
Después, en 1800, comenzaron los líos con la otra media isla, la parte oriental de la mismasq, a la cual dominaron por unos 22 años, y luego de repetidas guerras, se produjo la división con la guardarraya que todos conocemos. Los haitianos les tocaron la parte más árida de la isla, y por demás destruyeron los árboles y la cuenca de los ríos.
De ahí hubo siempre manos haitianas para trabajar en los ingenios. En Haití dominaban los Davalier, y en Santo Domingo Rafael Leonidas Trujillo Molina.
Desde sus inicios la empleomanía de los ingenios fue haitiana, y cuando la industria cañera fue decayendo, la miseria de los pobladores de ese país, unido a los que se quedaron en los bateyes, junto a una emigración masivo hacia Santo domingo, matizado por un régimen de diferencias económicas grande. Los entreguistas oligarcas haitianos, los cuales responden a las órdenes de los países grandes.
Algo similar pasa en la República Dominicana, aunque menos intensa, pero aquí como allá la burguesía cada día es más rica, y los pobres cada día más pobres. En la Actualidad en ese empobrecido país no funciona nada, sobre todo después del asesinato del presidente Jovenel Moïse, y una gran cantidad de bandas han puesto de moda los asaltos y el secuestro.
Canadá, Francia y Estados Unidos han manejado como marionetas a Haití, en orden cada uno jamás se ha preocupado por crear instituciones, ni un sistema de justicia sólido, ni una policía ni un ejército. Solo han proliferado los negocios de ricos, que ahondan aún más la miseria y la desigualdad.
En el lado de República Dominicana, también es una marioneta estadounidense, y asimismo existen los grupos oligárquicos de poder, que de igual forma ahondan desigualdad, haciendo gala de un crecimiento económico que no repercute en los pobres ni en la clase media.
Creemos que Haití no tiene solución por sí mismo, y ahora después del secuestro de los 17 norteamericanos, lo cual moverá una acción militar que justificará de seguro la invasión de ese desventurado país, y futura explotación de sus posibles riquezas del subsuelo.