En múltiples ocasiones he tenido que contestar sobre la diferencia que hay entre el villancico y el aguinaldo. De hecho, la diferencia entre ambos es leve. En el primero, encontramos que el melos y la letra tienen un carácter netamente religioso, mientras que el segundo tiene un carácter profano y popular.
Sin embargo, el punto de coincidencia entre ambos, estriba en que son canciones que se escriben especialmente para las festividades religiosas de navidad.
El villancico tiene orígenes muy antiguos, ya que la devoción del niño Jesús fue muy popular en todo el mundo cristiano desde los inicios de la edad media.
La letra de la mayor parte de los villancicos se refiere al nacimiento del niño Dios, a la parición de los ángeles, a los pastores, al viaje de los Reyes Magos y a la adoración del portar de Belén.
(El compositor dominicano Ramón Díaz tiene un villancico precioso titulado “En el portal de Belén”, cuyo original se encontraba en el desaparecido Archivo Nacional de Música).
La isla de Santo Domingo, tiene el honor de poseer los datos más antiguos sobre el villancico en América, cuando aquel colonizador y trovador llamado Diego de Nicuesa, componía en la villa de Azua de Compostela en el año de 1505, los primeros villancicos de tierra americana.
En el siglo pasado, la musa popular criolla, por así decirlo, cantaba por pueblos y comarcas uno de los más viejos aguinaldos, me refiero al aguinaldo dominicano llamado Las Arandelas.
El autor es etnomusicólogo.