Preguntó una vez un decepcionado José Saramago y nadie, de ninguna parte del mundo, respondió. Sólo hubo silencio.
Ante la debacle de la economía mundial y la evidente ineptitud de los gobiernos y economistas neoliberales, Saramago demandaba una explicación de la izquierda internacional; una respuesta que como grupo ideológico distinto al que domina la economía mundial, debía dar la izquierda a lo que estaba aconteciendo, aportando soluciones y cuestionando los fundamentos del sistema. Saramago, de manera tajante, dijo que “La izquierda no tiene ni puta idea del mundo en que vive”, pero, en término de un grupo político u organización ideológica, nadie dijo nada. Ni siquiera del propio partido al que pertenece Saramago hubo respuesta.
La izquierda ha sido incapaz, a pesar de que en Latinoamérica se está produciendo un giro izquierdista en las preferencias electorales, de articular una respuesta sistemática ante la crisis de la economía mundial, y solamente aparecen escritos sueltos de particulares que teorizan sobre los diferentes aspectos “enfermos” del sistema capitalista, profetizando, como siempre, la “muerte del capitalismo”.
Y mientras la izquierda sigue soñando con la muerte de un sistema que a lo largo de los años ha demostrado una gran capacidad de autocorrección para mantenerse gravitando sobre el destino de la humanidad, los economistas del sistema cierran fila en torno a la búsqueda de una solución que mantenga al capitalismo, una vez más, a flote.
La izquierda, refugiada en sus “túmulos ideológicos”, sigue esperando la “muerte del capitalismo”, atiborrándose de viejas esperanzas y repitiendo las mismas recetas de antaño, usando los mismos viejos términos, los cuales lucen ya antidialécticos.
En la República Dominicana la izquierda luce peor que en cualquier otra parte del mundo, pues mientras en otras naciones es notable su cada vez más fuerte empuje electoral, aquí apenas se siente su presencia, y casi siempre en lo mismo: apoyando huelgas, haciendo llamado a la anarquía, apostando al desorden para que se creen las “condiciones revolucionarias”, etc., pero sin mostrar capacidad alguna para estructurar un proyecto político de largo alcance que consiga llevar al congreso, o a la Presidencia de la República, a personas de pensamiento y conducta diferentes al de los políticos de los partidos tradicionales.
La izquierda sólo surge, en ocasiones, con la apariencia de unificación cuando hay elecciones presidenciales, pero luego de que pasan éstas, cada grupo de la supuesta “unidad”, se dedica a hacer lo que hacia antes: perderse en el olvido.
Yo, ante tantos problemas en todos los niveles del quehacer nacional y frente al desgaste de los partidos políticos del sistema, me pregunto, al igual que Saramago, ¿dónde está la izquierda?