(FABULA)
Un pato con gran empeño
dice a otro confundido
pero de dónde han salido
tantos y divinos dueños.
Mientras otro, con esmero,
dice moviendo el plumaje:
-para mí, esos personajes,
no son dueños verdaderos.
En evidente murmullo,
Mira aquel, dice otro pato.
Pues lleva ya mucho rato
sin saber cuál es el suyo.
Y otro con frenesí
dice al ver a un caballero,
-A ese tipo del sombrero
nunca lo vi por aquí.
Finalmente, otro anátido,
de todos el más pequeño,
vio raros a tantos dueños
que le lucieron simpáticos.
El autor es periodista.