(La reiteradamente premiada actriz, directora y productora teatral María Castillo, presentó la pieza “La Visita del Intruso”, del dramaturgo sanjuanero Angelo Valenzuela, el pasado 2 de abril del 2011 en el salón Enriquillo del Hotel Maguana, ante decenas de personas que acudieron a la puesta en circulación. La obra ganó el Premio Nacional de Teatro 2009, concurso que organiza anualmente el Ministerio de Cultura de República Dominicana. La alcaldesa Hanoi Sánchez felicitó al autor por este nuevo éxito en su carrera y entregó una placa de reconocimiento a María Castillo por ser una sanjuanera de destacada trayectoria. Por considerarlo de interés, a continuación ofrecemos en exclusiva a nuestros amables lectores el texto de la presentación).
Formar parte del jurado de un concurso, es siempre una decisión difícil de tomar. Vivimos en un país pequeño donde las personas involucradas en un determinado quehacer generalmente se conocen, son amigos y/o rivales, y en otros casos hasta resultan familia.
Si en adición, se trata de un concurso de arte, el asunto se torna más complejo. Porque premiar implica necesariamente escoger, seleccionar y por tanto, excluir, discriminar. Y por más que el concursante trate de disimular o fingir indiferencia cuando no gana, enfrentarse al rechazo de su creación, siempre es algo traumático y doloroso.
Es por esto que durante algunos años me negué a participar: erigirse en juez del trabajo ajeno, no deja de ser una misión conflictiva y delicada.
Sin embargo, no puedo dejar de reconocer lo positivo de los concursos literarios: además de proveer a los escritores de alguna dotación económica que les permite compensar las horas de labor no remunerada, también les permite ver su obra publicada sin que tenga que correr él mismo con los gastos de edición o tener que ir de editora en editora sin ninguna garantía de que su trabajo llegará finalmente al público.
Así que esta vez acepté cuando de la Dirección Nacional de Gestión Literaria me llamó su incúmbete, el poeta Basilio Belliard, para junto al connotado antropólogo y escritor Carlos Esteban Deive (ganador de la versión anterior) y la teatrista mexicana Mariluz Suárez conformar el jurado del Premio Nacional de Teatro Cristóbal de Llerena.
Contando con las ventajas de la tecnología contemporánea para las discusiones, específicamente de la Internet, emprendimos la tarea de escoger la obra ganadora de un universo de unas 16 participantes, resultando electa la que esta noche presentamos editada ante ustedes, La Visita del Intruso del dramaturgo sanjuanero Angelo Valenzuela.
La pieza está enmarcada en la categoría de Drama. Lo que en un inicio nos parecería realista, se va sumergiendo en un profundo psicologismo que deviene surreal y de alto contenido simbólico. Está estructurada en dos únicas escenas.
Frente a nosotros dos personajes:
Una mujer bella de unos cuarenta años y en muy buena condición física que viste ropa cómoda y sexy.
A medida que nos vamos adentrando en la historia, conocemos otros datos de su biografía:
Es una mujer independiente, especialista en educación social que trabaja en una ONG dedicada a la lucha por los derechos de la mujer y contra la violencia intrafamiliar. Es liberal, practicante de la emancipación sexual, vegetariana y de mente abierta. Aunque en el transcurrir de la acción nadie se refiere a ella por su nombre, el autor la ha llamado Josefina.
Un hombre joven con pinta de chulo que viste un ridículo traje de marinero negro con pantalones cortos. A él, lo ha denominado El Intruso.
Hay un tercer personaje que aunque no aparece en escena es de vital importancia para el desarrollo de la trama: el amante homosexual de una noche que para ganar una apuesta a su pareja aborda a Josefina y la seduce marcando su vida para siempre.
También cabe señalar a Margarita, la muchacha que trabaja para Josefina y es la única persona que forma parte del entorno cercano de ella.
La acción transcurre en un solo espacio escénico: una habitación pintada de azul con una puerta de acceso y desprovista de ventanas o claraboyas por donde pudiera colarse la luz natural.
El único mobiliario al que se hace referencia es una silla con estructura de Y en la que Josefina permanecerá atada durante toda la obra y otra silla plegadiza que al inicio esta recostada de la pared y de la que hará uso El Intruso.
Como elementos de utilería tenemos unos cables eléctricos, un bulto negro grande, un chaleco metálico, varios galones con líquido, cinta adhesiva, un guineo y diferentes armas cortantes entre las cuales se encuentran algunos cuchillos y un sable.
Sobre la época, no hay ninguna especificación de fecha que nos la señale, aunque por la alusión a la clave de la cuenta bancaria y por el estilo de vida de la protagonista, podemos deducir que la obra transcurre en nuestros días.
Sobre efectos de sonido o música incidental, solo acota el autor el ruido que producen las descargas eléctricas que además va reforzado por el cambio brusco de la iluminación. También se escucha un golpe seco al final de la primera escena.
Este es el escenario que nos plantea el autor para que la trama se nos vaya desvelando.
Al principio vemos a la mujer atada a la silla en Y quien reclama haber sido secuestrada por el hombre. Parecería que el móvil es obtener una buena suma de dinero por su rescate, lo que convertiría a El Intruso en un vulgar delincuente; más adelante, cuando se descarta la posibilidad de una recompensa económica nos vamos dando cuenta que se trata de un ajuste de cuentas, una terrible venganza por un daño físico o moral que inicialmente no desciframos pero que adquiere la categoría de hecho anterior o premisa de todo la acción que se va desarrollando.
Aunque inicialmente realista, la obra se va poblando de elementos simbólicos y psicologismos de corte netamente freudiano.
La escena primera alcanza su clímax cuando El Intruso, sable en mano, amenaza con matar a Josefina, quien todavía no puede descifrar el enigma de su identidad.
Al arribar a la segunda escena, la situación se torna calmada pero Josefina continúa negándose a reconocer lo que en realidad esta pasando. ¿Quién es El Intruso? ¿Es esta habitación en azul un altar de sacrificio?
Todo da entender que estamos ante un ritual secreto de “crimen y castigo” luego de haber tomado la terrible decisión que se convertirá en el lastre de su vida.
La Visita del Intruso plantea un tema profundamente humano y siempre complejo como es el aborto. Recordamos la reciente polémica que vivió nuestra sociedad sobre este tema. El conflicto fue deliberadamente politizado y diversos sectores de la ciudadanía, se enfrascaron en discusiones en las que ninguno escucho al otro.
Angelo Valenzuela nos da su visión del asunto de una manera valiente, abordándolo de forma desgarradora y dejándonos una gran cantidad de interrogantes y reflexiones en torno al tema.
Exenta de localismos que pudieran dificultar la comprensión y el disfrute del texto, y abordando una problemática universal tan humana e inquietante, La Visita del Intruso merece ser difundida en otros países para que cobre vida, no solo en escenarios criollos, sino también del extranjero.
Contar con solo dos personajes y muy pocas exigencias técnicas la convierte en una pieza teatral con muchas probabilidades de ser puesta en escena.
Auguro con esta obra muchos éxitos a este dramaturgo nuestro que con razón ha sido galardonado en tantas ocasiones y cuya obra La peste de estos días recibió excelente respaldo de público y crítica en la versión que dirigió Angel Haché en Santo Domingo.
Enhorabuena!
2 de abril del 2011, San Juan de la Maguana. República Dominicana.