Título original: La intelectualidad nacional, el legado de Juan Bosch y la venia de su merced
“La posturas radicales de Juan Bosch le generaban rechazo, y que sus métodos habían quedado en el pasado”. Norge Botello, dirigente histórico del PLD.
Explican los versados en derecho que la utilización de la palabra “venia” es la remisión o perdón de la ofensa o culpa. Al mismo tiempo en que se puede utilizar como la licencia o permiso para ejecutar una acción, sin perder su sentido del gesto.
También se considera como inclinación que se hace de la cabeza para saludar a alguien. De igual manera, los tratadistas en materia legales, la consideran como un permiso que se le otorga a un menor para administrar su hacienda.
Dichos conceptos toman vigencia luego de ver la controversia acontecida con la puesta en circulación del libro “La Democracia Revolucionaria” del cineasta René Fortunato, para el cual, así como para su prologuista parece que no adoptaron los conceptos anteriores para emitir sus opiniones y por lo cual, los patrocinadores del libro cuestionan sus procederes.
Para el principal patrocinador, el presidente del Senado, la rigurosidad histórica no cuenta, las veleidades o deslices del personaje analizado no puede tener valor histórico porque se convierte en ofensa a la memoria histórica, convirtiendo con sus reglas y acciones, toda investigación histórica que cuente con su patrocinio, como “historia oficial” la cual realizada de esa manera, es una musaraña de lo que fue la realidad.
Dicha controversia, destapa otra discusión cultural, la cual se puede ahora entender con otra visión y una mayor profundidad.
Me refiero al trabajo que se pretende realizar con la escritura de la nueva historia de Santo Domingo, lo cual ocasiono la renuncia de dos reputados historiadores.
Los cuales entendieron el papel que de manera sutil le estaban solicitando, por medio de las distribuciones de los temas que deberían abordar, sin que hasta el momento la disputa haya sido solucionada.
¿Cómo analizarían los historiadores serios, los papeles y legados de los préstamos de la Sun Land?
¿Podrían emitir opiniones contradictorias a los que hoy disponen del dinero para el estudio y del poder de la venia de su merced?
¿Podrían analizar con rigurosidad científica el endeudamiento público, sin caer en contradicción con los que constituyen sus patrocinadores, desde luego con dinero de todos los contribuyentes, no con los adquiridos por los funcionarios, porque con eso, no se tiene noticia del patrocinio de un volante para una eventual invitación, pública o privada.
Esta controversia coloca la discusión cultural en un nivel de entendimiento, que desborda el compromiso social.
¿Pueden los escribanos públicos, los roncos de los micrófonos, los que cambian su parecer político, con santificación de la buena paga, continuar ejerciendo un derecho, pero con el cual distorsionan a través de sus crónicas el diario vivir del dominicano?
Impidiendo de esa manera que las generaciones venideras puedan entender a cabalidad, el tiempo en que transcurrió nuestra existencia.
Cómo es posible que desde las estructura del Estado se pretenda modificar la narración de lo acontecido, para luego construir altares que el tiempo y la razón lo colocan en el basurero de la historia.
Esto no puede suceder, cuando la rigurosidad intelectual se impone sobre las mezquindades y veleidades de la época, como acaba de ocurrir con el intelectual que puso la obra en circulación, cuando se le exigía que suprima la opinión del presidente de la Academia de la Historia, Frank Moya Pons, que afirma sobre Juan Bosch que “su compleja personalidad confundía hasta a sus propios colaboradores dentro y fuera del gobierno”.
El intelectual cuestionado expresa con pesar lo siguiente: “que no podía eliminar esa parte del prólogo porque no la había escrito él y que aquello expresaba la voluntad misma de Juan Bosch sobre la pluralidad”.
Dando con su declaración una muestra de decencia y de formación democrática, lo cual quería transmitir a través su realización.
Sobre la opinión del historiador prologuista, la cual coincide con el galardonado escritor Andrés L. Mateo, el cual no es santo de devoción de los “nuevos mecenas” y el cual escribió el libro: Juan Bosch: Moralista problemático y otros artículos donde afirma: ”No hay forma de hacer coexistir la vieja estirpe de un moralista cascarrabias, con el lujo del funcionario que disfruta el poder. Juan Bosch no cabe ni en el más humilde de los sombreros de la Primera Dama”.
De igual manera, desde tiempos anteriores había colocado en su sitial al presidente de la Fundación Juan Bosch, Diomedes Núñez Polanco, quien de manera osada definió esa parte introductoria como “una distorsión de la historia”.
Dicho personaje, en tiempos anteriores por conveniencia coyuntural definió a Juan Bosch como antirreleccionista circunstancial y no de principio, colocándose según el crítico escritor en el sitial del famoso abogado Leoncio Ramos, reconocido tribuno y abogado partidario de Horacio Vásquez que escribió una proclama pública en 1929 contraria a la reelección del caudillo, pero luego fue varias veces reeleccionista favorable al dictador Trujillo.
Confirmando una vez mas que el presidente de la fundación representa “el penoso cuadro del intelectual obligado por el poder a comerse sus principios”.
Mientras el presidente de la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción, José Joaquín Bidó Medina, al referirse a la opinión del historiador Moya Pons, el viejo militante peledeista y antiguo albacea del pensamiento bochista expresaba su opinión diciendo que obedecía a alguien que sin importar su condición de presidente de la Academia de la Historia “es un antiboschista que externó su posición política”.
Dichas opiniones críticas, independientes de sus pocas valoraciones conceptuales, tienen como carga, los descréditos que tienen los exponentes.
Sobre don Bidó Medina, se puede decir que hace uso de sus años en el Estado para vivir, no para combatir la corrupción o hacer que prevalezca la ética en el servidor público, convirtiendo la dependencia que dirige, en otra fuente de escándalo.
El último, del que quedó en condiciones precarias fue con Pedro Manuel Durán Bello ex director ejecutivo de la Unidad Técnica de la entidad que dirige, quien lo acusó de difamación por haberlo acusado de falsificación de firmas.
De ese entuerto, se vio en la obligación de desmentir su acusación y pedir excusas públicas por un diario de circulación nacional por los agravios producidos.
Sobre el prólogo de los grupos oficiales, pronunciado por el doctor César Pina Toribio, criticando de manera implícita al doctor Moya Pons por haber estudiado al político Bosch en período de su vida, diciendo que sólo hubo un Juan Bosch, acepta como verdad absoluta a Erich Fromm y se olvida en su totalidad de los análisis historicistas, el cual fue utilizado por el filósofo francés Louis Althusser, cuando en sus estudios argumenta que los escritos de Marx no forman un todo coherente, sino que el propio autor, al desarrollar sus reflexiones críticas sobre la economía política durante la década de 1850, se desembarazó de su propia conciencia filosófica anterior y comenzó a trabajar científicamente, dividiendo las aportaciones en:
1-Marx joven (hasta 1845) período en que estudia la enajenación y la ideología, desde una perspectiva cercana al humanismo influida por la filosofía de Ludwig Feuerbach.
2-Marx maduro (1845-1875): Según Althusser, 1845, el año de La ideología alemana y las tesis sobre Feuerbach, marca la ruptura epistemológica.
A partir de ella, rompe con su primera etapa, ideológica y filosófica, e inaugura un período en el cual desarrolla estudios económicos e históricos, usando el método del materialismo histórico. Eso mismo hacer otros historiadores sobre el dirigente revolucionario ruso Vladimir Lenin, en el cual su vida la dividen en etapas, el joven, el formado dirigente y su época de plenitud.
Por último, dichos análisis se realizan en la historia de la gran Revolución de China, dividiéndose en periodo que van desde:
1-La introducción de la ideología por dos hombres: Chen Duxiu y Li Dazhao y formación del partido gobernante, 1921.
2- La insurrección de Shangai de abril de 1927.
3- La Larga Marcha período en que comienza la hegemonía política de Mo tse Dong.
4- La toma del poder 1949.
Para una comprensión cabal del hombre y su época, esta forma de estudio es más explicativa, pues el hombre es un producto del medio en que se desenvuelve y de las circunstancias que lo rodea.
Eso es lo único que puede explicar la tesis de la Dictadura con Respaldo Popular y la estrella del Partido de la Liberación Nacional.
Este último evento rompe las pretensiones de crear un santuario a imagen y semejanza del partido del gobierno, del laureado escritor y dirigente político, deformando su pensamiento, y prostituyendo su historia personal, ocultando sus humanas enfermedades, para luego invocarla como ayuda y justificación de sus conductas impopulares.
Frente a tales pretensiones, el intelectual Antonio Locward Artiles ha llamado por medio de un desaparecido articulo, la pretensión de la canonización de San Juan Bosch.
Para ese propósito sin precedente en la historia nacional se vienen gastando millones de pesos del erario, pero poco a poco, los datos históricos recientes, no han podido ser manipulado haciendo de cada intento una fuente de escándalo, donde las ideas políticas del pensador, se convierten en ideas atormentadoras para los militantes del último partido que fundó.
Por ese motivo es la participación de Don Euclides Gutiérrez Feliz, quien no pierde ocasión para prostituir la historia personal del político así como sus ideas redentoras, dentro del control absoluto de los continuadores triunfantes de la estructura partidaria.
Dicho personaje, que se ufanó de informar a la opinión publica, que en la institución estatal que dirige, tiene su nominilla, es decir , que del dinero del erario emite cheques a favor de zánganos sociales, perteneciente al partido fundado por Bosch, no opina, no informa, sobre la actitud de quien dice su mentor sobre el dinero público, quien cuando fue derrocado del poder, siete meses después, debía los muebles de su casa y su fortuna contabilizada fue de RD$104.04 pesos.
Esta discusión aleja la posibilidad de la realización de un film sobre Juan Bosch, luego del realizado sobre Lilis y Eugenio María de Hostos, porque sería arriesgado contar con los conocimientos del cineasta René Fortunato, luego de las declaraciones dadas.
De igual manera, sería un poco cuesta arriba, la participación de nuestro Samuel Sierra (Jimmy), quien realizó los documentales mencionados, si se toma en consideración los inconvenientes judiciales al acusarlo de plagio que tuvo el cineasta con Don Juan Bosch, inconvenientes judiciales que se pudieron superar, por la participación del doctor César Pina, como miembro de la barra de la defensa del cineasta.
Cuanta sorpresa tiene la vida¡!
El autor es ingeniero.