En visita reciente realizada por el coronel general Liang Guanglie, Ministro de Defensa de China, a la república de Colombia, éste firmó un acuerdo con Rodrigo Rivera, Ministro de Defensa de Colombia, mediante el cual el gigante asiático aportará más de un millón de dólares para que el país sudamericano adquiera armamentos para enfrentar el narcotráfico y el terrorismo, principalmente.
La noticia sobre este acuerdo se difundió sin mayores inconvenientes dentro del marco en el que normalmente se desenvuelven las relaciones entre países que colaboran mutuamente. Sin embargo, para quienes han seguido de cerca la situación político y social colombiana resulta sorprendente que medios informativos alternativos, como rebelión, aporrea y kaos en la red ni siquiera se hicieran eco de lo que significa ese convenio que provee al estado colombiano de más medios bélicos para usarlos contra los grupos guerrilleros Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
¿Por qué resulta sorprendente que esos medios no difundieran la noticia? Porque si en lugar del Ministro de Defensa de China quien estuviera firmando ese acuerdo fuera su homólogo norteamericano, Robert Gates, es casi seguro que esas páginas webs estuvieran publicando algunos artículos sobre la “injerencia norteamericana” en los asuntos de Colombia, o acerca de la “colaboración yanquis para destruir a la FARC”.
Ni siquiera de los medios gubernamentales venezolanos ha brotado una sola nota de prensa refiriéndose a este tipo de colaboración por parte del gobierno chino y el consabido uso que las autoridades colombianas harán de éste en su perenne combate contra la guerrilla, ¿qué pensará al respecto Hernando Calvo Ospina?, ¿cuál será la reacción de la guerrilla Colombia (FARC-ELN)?, ¿y la izquierda internacional?
Si la izquierda no se manifiesta contra este acuerdo entonces quedaría demostrado que sus opiniones sobre lo que acontece en Colombia entre el gobierno y la guerrilla, son sesgadas y que lo inmoral no es la acción en sí misma, sino quién la realiza: si es China, cualquier acción es buena; si es Estados Unidos, todo lo que haga es malo.
La izquierda, en muchas ocasiones, se ha caracterizado por el dogmatismo que imprime a sus acciones y reflexiones frente a importantes acontecimientos mundiales y por la indiferencia con la que ha tratado otros temas de suma importancia. Por eso, Saramago, en un legendario artículo titulado “¿Dónde está la izquierda?” afirmó que “La izquierda no tiene ni puta idea del mundo en que vive”.
Si las actuaciones del gobierno colombiano frente al problema de la guerrilla han merecido millares de críticas, al igual que las asesorías militares de Washington al ejército colombiano, entonces este aporte millonario del gobierno chino para fines evidentemente belicistas, merece en mayor medida, por tratarse de un país de supuesta ideología progresista y de un pasado enraizado en la guerra de guerrilla, el rechazo de quienes se oponen a una solución bélica del problema gobierno-guerrilla en Colombia.