Durante los 12 años de gobierno del doctor Joaquín Balaguer se pusieron en práctica los más variados métodos de exterminio que historia alguna pueda registrar.
A modo de ejemplo: ametrallamientos a escuelas, liceos y universidades; asesinatos de profesores y estudiantes; asesinatos de obreros, campesinos y profesionales, deportaciones masivas y selectivas de opositores, apresamientos masivos y selectivos de patriotas de ambos sexos. Ametrallamientos de sepelios de dirigentes de izquierdas asesinados, etc.
Pero hay uno de estos y otros métodos que reviste mayor crueldad que cualquier otro y es el de la desaparición física de un ciudadano. Ni el derecho a una tumba.
Ese fue el método que le aplicaron los esbirros sedientos de sangres al servicio del balaguerismo al ejemplar dirigente revolucionario Henry Segara Santo.
Henry Segarra se encontraba en la ciudad de Dajabón desarrollando trabajo en el frente campesino, organizando los comités de recuperación de Tierra, aplicando la Línea Política de LOS MEJORES AL CAMPO elaborada por el Movimiento Popular Dominicano, partido del cual era miembro de su Comité Central.
En poco tiempo se ganó la confianza de los sectores más humildes de Dajabón, organizando sus luchas reivindicativas y estableciendo importantes bases de apoyo al partido a todo lo ancho y largo de esa provincia. “El Pequeño”, como le conocíamos, se constituyó en un objetivo para los esbirros del balaguerismo.
El 25 de julio del año 1969, a eso de las 2:30 de la tarde, en la esquina comprendida entre las calles Beller y Sánchez, una patrulla compuesta por militares vestidos de verde olivo fue detenido el dirigente revolucionario.
Muchas personas que observaron la detención dieron testimonio de la misma. Esta acción fue dirigida por el propio comandante militar de la provincia, el Coronel José Demetrio Almonte Mayer, uno de los militares más sanguinarios al servicio del Dr. Balaguer.
El gobierno mediante sus voceros, como siempre, negó la detención de Henry Segara Santos. Inmediatamente, tanto el Movimiento Popular Dominicano como diferentes personalidades e instituciones del país demandaron la inmediata aparición del dirigente izquierdista. A modo de burla en una declaración de prensa el propio Balaguer reclamó lo mismo. Cuanta saña, cuanta burla, y hay sin cerebros que lo han declarado “padre de la democracia”, en vez de rey de los cementerios.
Prueba de su detención fueron las frases escrita por el Propio Henry Segarra en las paredes de una solitaria de la Fortaleza Beler que decía: “Gladys, esto es para hombres, donde hay lucha hay sacrificio y la muerte es cosa corriente”.
No valió que Gladys Gutiérrez visitara casi todas las cárceles del país. No valió nada. Hoy a 41 años de la desaparición de este inolvidable camarada, aún no se sabe donde descansan sus restos.
De una cosa si estamos seguro y es que a pesar de los pesares, Henry Segarra siempre será recordado como un ejemplo a seguir por todos los hombres y por todas las mujeres que aman la libertad y la democracia, no así de Joaquín Balaguer, de quien sólo podemos decir que tenemos compasión por los gusanos que han comido su cuerpo, pues no hicieron un hueco en el ataúd para que estos pudieran salir a vomitar.