La mujer dominicana ha tenido roles destacados en nuestra Historia desde hace siglos, desde el llamado descubrimiento, choque o encuentro de dos mundos. Basta recordar el nombre de la gran cacica Anacaona, el cerebro mejor dotado de la isla en esa época.
En los días de gloria y sacrificio por nuestra Independencia Nacional y la Restauración de la República también sobresalieron nombres de mujer, como María Trinidad Sánchez y Juana Saltitopa, entre otras.
Y en la desgraciada Era de Trujillo brilló igualmente más de un nombre femenino, síntesis de muchos otros: las hermanas Mirabal. La humilde mujer campesina, madre y trabajadora, también sobresale en nuestra Historia reciente, con Mamá Tingó.
En el magisterio, en los hospitales, en las zonas francas, en nuestras universidades y liceos y, por supuesto, en el hogar, la mujer dominicana lleva varios cuerpos de ventaja al hombre en la brega diaria por la sobrevivencia y la superación.
Teniendo en cuenta estos y muchos otros datos, pasados y presentes, en la representación política debería corresponder a la mujer dominicana, no un 33% de cuota, sino al menos un 50%, es decir, una verdadera equidad de género como en Suecia o cualquier otro país nórdico o europeo.
Una adecuada representación femenina es hoy una necesidad para renovar este Congreso Nacional y los ayuntamientos, plagados de corrupción e ineficiencia. Por eso la coalición MIUCA-Acción por el Cambio postula a las profesoras María Teresa Cabrera y Arsenia Tejada como candidatas a diputadas por las provincias de La Vega y Espaillat; así como a la doctora Mariluz Pérez, candidata a senadora por La Romana.
También la conocida defensora de los derechos humanos Joselyn Melo es candidata a diputada por Azua; Virgen Florián Medina se postula al mismo cargo por la provincia Baoruco; Carmen Reyes Mariano aspira llegar a la cámara baja por Barahona. María Delfina López Paulino y Jocelyn Franco de la Cruz son candidatas por la provincia Duarte, en tanto que Catalina de la Rosa Peguero se postula por El Seibo y Mercedes Amador Bocio, de Elías Piña, igualmente para diputadas.
Se trata, en todos los casos, de mujeres meritorias que pueden hacer mucho por los derechos de los más necesitados en sus respectivos pueblos.
Por eso la izquierda dominicana no ha titubeado en coincidir, por encima de claras diferencias y de los colores de los partidos, en destacar los valores de una mujer que representa a muchas otras, en la lucha por una democracia participativa, una soberanía nacional plena y la redistribución de las riquezas producidas por todos los dominicanos y dominicanas.
Llevamos en la boleta 14 el rostro y el nombre de una candidata que representa el espíritu de superación de la mujer dominicana, el trabajo sistemático y el compromiso con las mejores causas del pueblo dominicano: la doctora Milagros Ortiz Bosch.
!El cambio es posible... Tú lo decides!