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La televisión anticubana: fracaso de un engendro
Por: OMAR PÉREZ SALOMÓN | 8:22 PM

Un informe de la comisión de relaciones exteriores del senado de Estados Unidos acaba de reconocer una vez más lo que es una realidad; el fracaso de la radio y televisión anticubana, que impúdicamente llevan el nombre del héroe nacional cubano José Martí.

En este sentido, el pasado 26 de abril, Cuba denunció nuevamente en la ONU la agresión que en el campo radial y televisivo es objeto desde hace más de 50 años desde territorio norteamericano.

La denuncia formulada en el Comité de Información de la Asamblea General, se realiza un mes después de cumplirse el 20 aniversario de la salida al aire de la mal llamada televisión Martí.

Fue precisamente durante la Crisis de Octubre en 1962, cuando en Washington se valoró por vez primera la posibilidad de emprender transmisiones de televisión especialmente dirigidas a Cuba, idea descartada en ese entonces por considerarse una medida extrema, muy compleja desde el punto de vista técnico y por la “fragilidad” de la señal ante cualquier tipo de interferencia cubana. No obstante, la idea fue retomada a partir del segundo semestre de 1985 y el 27 de marzo de 1990 comenzó la agresión televisiva al ponerse en servicio un transmisor de televisión a bordo de un aeróstato cautivo a 3 000 metros de altura en uno de los cayos al sur del estado de la Florida, para cubrir parte del territorio nacional cubano.

Una nueva modalidad de las transmisiones de televisión se produce a partir de agosto del 2004, al emplearse una aeronave militar del tipo EC-130, perteneciente al Comando Solo de una Unidad de Guerra Psicológica de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, y desde agosto del 2006 a través de un bimotor Gulfstream G-1que se le instaló a bordo equipos de transmisión en la banda decimétrica UHF, canal 20 de la norma NTSC-M.

Cuba ha denunciado reiteradamente la peligrosidad del uso del avión EC-130 y el G-1 en los supuestos fines de aseguramiento de transmisión de las señales de las llamadas Televisión y Radio Martí, pues constituye una grave amenaza para la seguridad de la Isla.

Ambas ya superaron los 500 millones de dólares en presupuestos gastados por los contribuyentes estadounidenses – para el año fiscal 2010 está previsto 32,5 millones de dólares - ; solo el funcionamiento de TV Martí, que no se ve en Cuba, les cuesta a los ciudadanos de Estados Unidos más de 20 millones de dólares por año en impuestos.

La televisión que no se ve, daña y viola los principios generales del derecho internacional y de los medios de difusión masiva, las regulaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones y del Derecho Espacial.

Varios sondeos hechos a solicitud del propio gobierno yanqui, revelaron que la televisión anticubana está prácticamente fuera del aire debido a la casi nula teleaudiencia dentro y fuera de Cuba y que su contenido no le interesa a nadie.

Durante la administración de Obama nada ha cambiado en la proyección y aplicación de una política exterior hegemónica que pretende destruir a la Revolución Cubana. Baste recordar que en el año 2009 se produjo una escalada en las transmisiones de este canal de televisión ilegal, que alcanzó una cifra de 2 087,5 horas, provocando interferencias a las estaciones cubanas.

Por estos días se ha puesto de manifiesto una vez más la firme decisión del gobierno y pueblo cubano de rechazar y vencer las agresiones de todo tipo orquestadas en el vecino país del norte. La lección de la televisión anticubana no se debe olvidar.