Lunes  17 de Agosto de 2026 | Última actualización 01:26 PM
Ligia descubre el secreto del agua tibia
Por: PABLO ENCARNACIÓN DE LA ROSA | 6:56 PM

Recién se ha enterado la ministra de educación superior, del alto nivel de plagio en los trabajos de tesis de los estudiantes universitarios en la República Dominicana, práctica que a la luz de cualquier otro mortal de ese país es vieja o por lo menos desde que se hiciera popular el uso de la Internet.

En nuestros centros de estudios, como lo demuestra la investigación del profesor Génove Gneco, el trabajo fácil es una práctica extendida y validada por muchos de los profesores. ¿Por qué validada por los profesores? Por la sencilla razón de que estos no están ajenos a la situación, pues muchos de los trabajos que reciben de los estudiantes del nivel primario y secundario, les son entregados incluso en el mismo formato en que son impresos desde la Internet.

En el nivel universitario, los directores o asesores de tesis o monografías, según sea el caso, son conscientes de que en muchas ocasiones los estudiantes o grupo de estudiantes cuentan con una persona externa que les “ayuda” o les hace por completo los trabajos.

¿Pero qué queremos? Es de todos conocido que en este país no se investiga, no se destinan recursos a la creación de nuevos conocimientos, no se habilitan en cantidad y calidad las bibliotecas que han de servir a la solidificación de la formación del estudiantado en los pueblos y municipios y, además, cualquiera monta un centro de enseñanza que en muchas oportunidades llegan al descaro hasta de vender los títulos; propio de una sociedad donde todo se vende y se compra y los controles bien gracias.

En nuestro país, con la escasa dedicación de recursos al tema de la investigación, no es extraño ver a un profesor dirigir hasta 15 trabajos de tesis simultáneamente y uno se pregunta ¿con qué tiempo puede leerlas?, ¿puede detenerse a evaluarlos a profundidad y comparar lo que hacen los estudiantes? Como ve señora ministra, el asunto es más profundo de lo que parece e implica a más gente que a los estudiantes que logran llegar a ser licenciados, ingenieros o doctores, mediante esta simulación.

Esto no debe extrañar si consideramos que los profesores de nuestras universidades están sobre cargados de asignaturas y trabajos extra universidad, y no debe ser de otra forma si es que quieren llegar a fin de mes con las necesidades básicas personales y familiares satisfechas.

De modo señora ministra que el problema no se resuelve solamente anulando los títulos a los profesionales que se graduaron mediante esta práctica fraudulenta, sino también a profesores que por contubernio o la razón que fuera permiten la ocurrencia de estos hechos.

El autor es estudiante en la Universidad Complutense de Madrid.

Bien acertado tu comentario, hermano Pablo. Me gustó lo de que "descubrió" el secreto del agua tibia. Ella no sabía que aquí se plagiaban tesis, ni sabe que se compran titulos, ni sabe que hay universidades que parecen simples colegios de poca monta, que con pagar tienes el semestre asegurado... que haga como un programa nuevo que hay en la televisión norteamericana que se llama "undercover Boss" o "Jefe encubierto" y que agarre para una universidad a dar clases, para que vea... verduga!!

Juan Carlos Valerio , San Juan de la Maguana.

Un dato interesante que leí hace poco: El gobierno dominicano destina alrededor de un 2% de su presupuesto a educación, una cantidad 60 veces inferior a lo que destina EE.UU. (¿Comparación justa?)

Jael Arias , San Juan de la Maguana