Por: LUIS JOHVANIL PÉREZ | 5:06 PMLa nueva constitución que recién estrena el país, particularmente a que sea cierto o no un retroceso en algunas conquistas alcanzadas por el pueblo, señalará el futuro de los partidos políticos. Pero muy en particular es el horizonte que marcará los pasos a seguir para su mayor propulsor: Leonel Fernández, actual presidente de la República.
La clase política nuestra ha venido dando un uso sin importancia a nuestra constitución ya que desde que alcanzan el poder transforman la carta magna en, desde todo punto de vista, un pedazo de papel. En tanto el pueblo se comporta como la claque que ríe y expresa sus sentimientos cuando esa clase política, que tanto daño le ha hecho, mueve sus hilos a sus antojos.
Aunque he tratado, no he podido conseguir la nueva constitución, pero Leonel Fernández, -para que su “obra” perdure- o la Comisión de Reforma debieron -si no lo hicieron- agregar un acápite donde se prohibiera reformar, cambiar o introducir cambios a la Carta Magna en un mínimo de 10 años.
Que no se alegue mucho años para enderezar las cosas malas de la misma ya que el pueblo viene resistiendo un mal mayor que esas posibles transformaciones y no ha desaparecido como nación: el mal de los políticos.
Decía en mis primeros párrafos que la nueva constitución señalaba el camino de los partidos y sus políticos. No creo que Leonel Fernández, muy amante a las mieles del poder, no aproveche la brecha que dicen deja abierta la nueva Constitución para tratar de reelegirse. El futuro de Leonel Fernández esta dentro del país y no fuera.
El PLD no tiene candidatos carismáticos más allá de su frontera interna, la fuerza del presidente quedó fortalecida después del proceso interno, pero en el CC es innegable la fuerza de Danilo Medina, fuerza que obligó a Leonel Fernández a negociar con Miguel Vargas Maldonado del PRD para que la reforma a la constitución no tenga mayores tropiezos.
Leonel Fernández es el dirigente peledeísta mejor valorado a lo externo del PLD, Danilo Medina es el dirigente más influyente a lo interno del partido morado, si las relaciones entre Leonel y Danilo hubiesen sido buenas, el presidente no tuviera que negociar con Vargas Maldonado ya que, como partido, el PLD tiene una mayoría congresual, pero dividida a lo interno apoyando a Danilo Medina la mayoría de los funcionarios electos.
A Leonel Fernández le falta el apoyo interno con que cuenta Danilo Medina y a Danilo Medina le falta el apoyo externo con que cuenta Leonel Fernández para convertirse en presidente. Y como el agua y el aceite es una aleación imposible de conseguir.
Hago estos señalamientos ya que varios analistas han pronosticados que Leonel Fernández aspirará a dirigir en la Organización de Estados Americanos (OEA) o la ONU.
Descarto que, partiendo del tipo de gobierno que ha realizado el presidente Fernández en el país, logre los votos suficientes para alcanzar la secretaría general de la ONU.
Muchos países, incluido Estados Unidos, no apoyarían a un candidato que en su propio país ha sido incapaz de combatir dos de las plagas malignas del actual siglo y que en cónclaves internacionales los representantes de países, que son quienes votan en la OEA y la ONU, juran eliminar en sus entornos: la corrupción gubernamental y el narcotráfico.
Estos males son ya característicos en el estilo de gobernar de Leonel Fernández y aunque ha prometido en más de una ocasión “guerra sin cuartel” contra sus promotores el crecimiento de la corrupción gubernamental y el narcotráfico van de la mano.
La OEA es una entidad infuncional, desacreditada, lo que permitirá, si aspira, una remota posibilidad al presidente Fernández, pero por lo antes expuesto no creo que la mayoría de los países miembros quieran apoyar a un hombre incapaz de combatir la corrupción en su propio país.
Y peor aún, sabiendo estos países miembros que existen funcionarios de su gobierno ligado al narcotráfico por lo que descarto cualquier posibilidad de que Leonel Fernández, si aspira, logre llegar a la Secretaría General de la ONU.




Sin desperdicio. Cualquier lectura que pueda desprenderse del futuro político de Lonel Fernandez dependera de la percepción de que es un político ajeno al pueblo. Su visión faraonica, su patológica y mentirosa forma de enfocar a su conveniencia personal las cosas, lo perfilan como un canddato directo al zafacon de la historia.