Por: EMMANUEL ABREU REYES | 8:27 PMDesde que nuestro país accedió a ser República, teniendo Constitución en el 1844, se ha intentado vincular el Estado a empresas nacionales y extranjeras para ayudar al mantenimiento de la economía.
Sin embargo, eso ha sido un fracaso mayúsculo, ya que siempre ha salido perdiendo el Estado, y enriqueciéndose las empresas, generalmente porque han sido negocios leoninos, en donde ha prosperado la corrupción y el dolo más descarado que nos podríamos imaginar.
Otras veces los mandatarios de turno han tomado préstamos para la creación de proyectos en donde dan la imagen que es para utilizar los recursos en beneficio del pueblo, y acaban distrayéndolos en su propio beneficio. Desde luego, en esto como en todo hay excepciones.
A veces hemos visto en este transcurrir de la vida dominicana, a mandatarios con presuntos o falsos conceptos nacionalistas en estas negociaciones, y al final se demuestra que eran para su beneficio personal o para sus familiares y /o allegados.
Por ejemplo, las negociaciones del "generalísimo" Trujillo, en que vinculaban al Estado, pero eran para su peculio. Cuando él fue ajusticiado, quedaron las empresas que eran del pueblo, y ahí fue que Joaquín Balaguer primero, y luego Leonel Fernández, se encargaron de regalar unas y de vender a precio vil otras.
Así recibían beneficio político de apoyo de familias tradicionalmente poderosas como es el caso de los Vicini, con los ingenios y con San Souci.
Recibieron esos regalos durante la administración de Leonel Fernández. Y así este bárbaro hace esfuerzos por volver al poder, ahora con otro partido tan malvado como el PLD, ya que está integrado por expeledeístas, para volver a hacer lo mismo, es decir regalar y vender lo que no es suyo y continuar con esa corrupción rampante.
Cada vez que se tratan de hacer alianzas público-privadas, sale perdiendo el Estado, y por tanto el pueblo. Es el caso de Odebrecht y Punta catalina.
Sobornaron a legisladores y funcionarios, para que aprobaran esa construcción leonina para entonces sobre valuar la obra que en costo ya lleva más de 3 mil millones de dólares, de dinero tomado en préstamo, y encima, no vemos el beneficio de recibir electricidad a precios razonables.
Seguimos con los apagones y cada día subiendo la tarifa de una electricidad que los ciudadanos no reciben. Otros proyectos de fracaso, son la carretera Santo Domingo-Samaná, y el famoso peaje sombra.
Cuando vemos las actuaciones transparentes del presidente Andrés Manuel López Obrador en México, en donde haciendo licitaciones dignas, serias, ya está construyendo un tren que pasa cercano a Guatemala, y que dinamizará las economías de una gran cantidad de poblados como es el caso de Quintana Roo, Campeche y otros, en donde hay un predominio de pobres.
O vemos a Nayib Bukele gobernando en El Salvador, sin doble cara, sin deseos demagógicos con transparencia, nos da envidia y nos preguntamos cuándo podremos tener mandatarios así en nuestro país.
Ellos hacen concesiones público-privadas, pero nunca dándole excepciones vergonzantes a los concurrentes y menos haciéndoles concesiones onerosas, para el perjuicio del Estado.
En la República Dominicana, vemos todo lo contrario, donde le dan millones de dólares en combustible a empresas multinacionales, como sucede con la Barry Gold, que aparte de Leonel Fernández en su mandato último, le da ganancias de un 97% y solo un 3% para el Estado, en franca actitud de genuflexión.
Así el Estado Dominicano le aporta combustible por millones de galones, para la extracción de nuestros minerales. Luego viene Danilo hace críticas al respecto y luego hace el allante de que mejoró el contrato, pero en realidad lo dejó igual.
Donde la vinculación adquiere caracteres de asombro, es cuando se hacen y se continúan las alianzas en el sector eléctrico; aquí ha habido una mafia en donde se han aliado los familiares cuñados y hermanos del pasado presidente Danilo Medina, apoyados obviamente por este último.
Pasado el tiempo, vemos a los mismos nombres en el negocio eléctrico, Marranzini, Paliza y otros de ese sector. Cuando creímos que en el "gobierno del cambio", al menos veríamos la posibilidad de que el pueblo pudiera resolver ese problema en el que tenemos la vida entera.
Frecuentemente se hacen contactos con compañías foránea, para atraer inversiones, pero entonces el funcionario encargado recibe un soborno, para que le facilite la negociación. Frecuentemente los porcentajes son divididos entre diferentes estamentos, llegando hasta lo más altos, si son muchos los millones envueltos en las negociaciones.



