Por: EMMANUEL ABREU REYES | 11:43 AMRecordando la promesa que hice de escribir una serie de historieta cuentos, que puedan ser una expresión del tiempo en la que fueron escritos, sobretodo que a diferencia de otros muy conocidos, este se trata de contar cosas de la vida real, alejándose de la ficción, ya que en los tiempos que vivimos, la ficción va delante de la realidad
La pareja de esposo había llegado a su casa, agotados después de un intenso día de trabajo, ella trabajaba en el hospital de las fuerzas armadas, y tenía el rango de primer teniente médico, y él se desempeñaba en un negocio familiar de préstamos y cambios de divisa. Obviamente la que mas movimientos tenía era la prima del dólar, la cual se mostraba inestable, y subiendo todos los días.
Gobernaba el país el Partido de la Liberación Dominicana, con su presidente Leonel Fernández. Ya este que había recibido la banda presidencial de Hipólito Mejía, el cual hizo lo indecible para reelegirse, se corrompió al máximo, quebró bancos por acuerdos con otros, permitió compras a los legisladores para que modificaran la constitución etcétera.
Esto último lo consiguió, pero era tal su impopularidad, gracias a su chabacanería, que lo que al pueblo le parecía al principio gracioso, pasó a hartarse por la sinvergüencería que se estaba poniendo de moda, sobre todo por este presidente permitirle a su jefe de seguridad, el comprar hasta Helicópteros con una tarjeta de crédito.
Entre las lindezas de Hipólito está la de decir “me está gustando el carguito” esto, después de reiterar la afirmación de que no le interesaba ser reelegido.
Sin embargo, el crimen de marras sucede durante el segundo gobierno de Leonel Fernández.
Le dice la doctora a su marido:
- “Amor, ¿tú crees que en este gobierno podamos continuar el negocio de los dólares?”.
-“Oh, claro mi reina”, le contestó el esposo.
-“Pero los obreros todavía están aquí”, dijo.
-“Sí, ya tú sabes que esos haitianos trabajan hasta la noche, para poder ganarse la comida; Fíjate que en las obras de edificios y torres, así como en la construcción de urbanizaciones como esta, ellos se quedan a dormir en la obra, entre el polvo de tierra, arena y cemento. Por eso es que trabajando con ellos todo nos sale más barato”.
-“Pero linda, ¿porque tú crees que es tan difícil controlar la emigración hasta nuestro país?”
-“Es porque ellos trabajan por lo que les paguen, no hay que pagarles seguridad social, ni vacaciones, ni prestaciones laborales”.
Por esa razón cuando se habla de controlar la inmigración indiscriminada, no solo tiemblan los constructores y lavadores del dinero del narcotráfico, sino también los agricultores, que han sustituido la mano de obra dominicana, por braceros haitianos.
Como consecuencia de eso, el desempleo entre ciudadanos dominicanos ha aumentado considerablemente, ya que la mano de obra haitiana es considerablemente más barata.
La pareja tenía un niño pequeño el cual cuando se levantó fue el que presencio la tragedia que más adelante describiremos.
Habían llegado ambos de sus respectivos trabajos, y pasaron a buscar al niño de 3 ó 4 años que lo dejaban cada mañana en casa de la abuela paterna… Sostuvieron una conversación muy bien:
-“Entraron unas divisas bien fuertes, pero debemos determinar la procedencia para no ir a caer en un gancho…”.
Estaba entrando la noche, y los obreros haitianos todavía estaban trabajando en labores de albañilería en el parqueo…



