Lunes  21 de Septiembre de 2026 | Última actualización 01:26 PM
Mientras veo caer las hojas
Por: LUIS RAMÓN DE LOS SANTOS (Monchín) | 7:55 AM

Es otoño una vez más, las hojas descoloridas y arrugadas caen aceleradamente, poco a poco se evidencia la desnudez de los árboles, la indetenible carencia protectora de su follaje los torna macilentos e indefensos. Desde la ventana de mi apartamento observo la frenética fiesta y no puedo evitar pensar que a mí, como a tanta gente también nos pasa lo mismo: Nos llegó el otoño.

Otoño es una estación triste, propicia para la meditación y la melancolía, muchas de las canciones y poemas más dramáticos hablan de esa saudade anual que nos envuelve a todos, a unos más que a otros, claro. Los otoños de mi vida ya suman 73 y pienso que de seguir por este camino no me quedarán muchas melancolías para sufrir, padecer o escribir poemas.

Desde mi perspectiva, y tratando de adivinar el futuro a través del cristal de la ventana de mi apartamento, pienso que lejos de lo que es realmente mío se ha perdido más de la mitad de mi vida, me he perdido por ejemplo el calor de mis amigos primeros, la suave brisa sanjuanera, el trajinar de su diario vivir, la evocación de los recuerdos principales y ¿por qué no?, el vivir, simplemente vivir

Alguna vez leí que sólo quien padece sed puede reconocer el valor de una simple gota de agua, a los que un día emigramos nos pasa lo mismo, nos llegan los otoños sin haber disfrutado a plenitud la primavera, en mi caso yo que soy un romántico perdidamente empedernido no sólo las primavera he perdido, también los veranos y hasta los inviernos.

La solución, según el punto de vista más simple, sería volver, regresar a las raíces, desandar los pasos, reencontrarse con el pasado, reconciliarse con la vida perdida entre brumas y otoños indeseables, en una palabra, vivir simplemente. ¿Qué nos falta entonces para hacer posible ese deseo vital? Hay tantas respuestas y preguntas.

Hace algunos días conversaba del tema con mi fraterno hermano Anulfo Mateo y encontramos las respuestas adecuadas, y las mismas que no quiero revelar ahora, pero que son las que esperaba escuchar, no del profesional de la psiquiatría, sino del hermano que siempre ha sido.

En ese tenor y si se dan las condiciones me atrevería, osaría, cometer el sacrilegio de cambiarle algunas frases al bellísimo tema de Pablo Milanés "Yo pisare las calles nuevamente", colocando el nombre de San Juan en lugar de Santiago, aunque no necesariamente mi pueblo esté ensangrentado, sino lleno de añoranzas a pesar de sus y mis otoños.

● El autor es un veterano locutor, productor y conductor del legendario programa nocturno "Cien canciones y un millón de recuerdos" de Radio Popular; residente en Estados Unidos.