Por: LUIS RAMON DE LOS SANTOS (Monchín) | 7:10 PMSin pretensiones de historiador, hoy quiero escribir de manera muy intima y personal lo que viví la trágica noche del 4 de julio del año 1982.
Como todos los días me encontraba realizando el programa "Cien canciones y un millon de recuerdos" en Radio Popular, no recuerdo exactamente la hora, ¿acaso las 12 de la noche? Lo que recuerdo con exactitud era que en ese momento estaba en el aire la cancion "Besame mucho" interpretada por Lucho Gatica.
En el estudio principal de la emisora nombrado "Joseito Mateo" habia una centralita telefónica con 6 lineas disponibles para uso del público y un teléfono rojo al que sólo tenían acceso el propietario de la emisora, los demas ejecutivos, el director de prensa y los familiares directos de los locutores, es decir que cualquier llamada que se produjera a ese teléfono había que contestarla inmediatamente y eso hice desde que lo escuché sonar.
Una vez establecida la comunicación escuché una voz temblorosa, agitada y nerviosa, era la de don Rafael Corporán De los Santos, me dijo: "Luis Ramón quita inmediatamente esa canción del aire y coloca sólo boleros instrumentales, no pongas música clásica, sino boleros instrumentales, inhabilita las líneas del público y no hagas preguntas, no expliques nada y sólo cumple mis órdenes, salgo para allá a darte mas instrucciones".
Cumplida la orden, pocos minutos después veo entrar a la cabina master a Corporán, Pedro Pérez Vargas y un mayor de la policía, intuí que algo muy grave estaba pasando, imagine un golpe de Estado, alguna rebelión en los cuarteles pero jamás, jamás, que el presidente de la República había atentado contra su vida.
Recuerdo que me dijo, prepárate para que te vayas conmigo, el presidente Guzmán se acaba de suicidar, honestamente, en un primer momento no creí lo que me decía, era para mi algo inaudito, me sentí incapaz de asimilarlo; me ordenó llamar a mi casa a fin de informarle a mi esposa que no iba a llegar a la hora acostumbrada sin más explicaciones.
Emprendimos el camino hacia la avenida Independencia con el propósito de llegar a la residencia del Vice Presidente Jacobo Majluta; nos recibió doña Ana Elisa su esposa y nos dijo: "Jacobo salió hace unos minutos para el Palacio", y para allá partimos.
Es preciso hacer notar que el presidente, mortalmente herido pero aún vivo, había sido llevado a una clínica donde era atendido por el neurocirujano sanjuanero José Joaquín Puello; se estaban haciendo los aprestos para pedirle a los Estados Unidos un avión ambulancia; se hizo la llamada y pocos minutos después don Antonio Guzman, el mejor presidente que hemos tenido los dominicanos, exhalaba su último suspiro.
Uno de los miembros de la escolta militar del Vice Presidente salió de la clínica y casi con voz inaudible se acercó a nosotros y nos dió la trágica noticia.
Al otro día recibi instrucciones de salir hacia San Juan de Puerto Rico a fin de recojer las impresiones de los dominicanos residentes allí; hice más de 20 entrevistas cortas, las cuales fueron transmitidas por Noticiario Popular; el dolor, el llanto, la angustia y la incertidumbre eran palpables a simple vista entre nuestros paisanos ausentes.
Una de las cosas que más impacto me ha causado, fue que el día del entierro de don Antonio amaneció soleado y claro y de repente se obscureció el cielo y empezó a llover torrencialmente, sólo atiné a pensar, y así lo dije en voz alta, que hasta el cielo estaba de luto y expresaba su dolor con ese aguacero repentino.
Tal vez me anime, y escriba otra crónica en la que relate algunos buenos encuentros que tuve con don Antonio en mi condición de locutor romantico y de muchos momentos bohemios disfrutados en su casa de la avenida Romulo Betancourt en la capital dominicana.



