Por: Columnista de Barrigaverde.net | 8:30 PMDesde antes de fallecer el profesor Juan Bosch, ya el mal llamado Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se había convertido en una letrina política, situación que provocó que el líder fundador amenazara con renunciar del mismo.
Similar situación ocurrió cuando abandonó el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), las causas fueron las mismas: corrupción, surgimiento de líderes que le pudieran hacer sombra, disgustos de las bases y lo peor: abandono de los principios éticos y políticos más fundamentales de los mismos.
Bosch, acorralado y aconsejado por los dirigentes de entonces, retorno al seno de lo que ya se observaba como una agrupación de mafiosos, el tiempo le dio la razón al anciano lider cuando en un acto denigrante, asqueante y claramente atrevido, con sus facultades mentales menguadas y bajo el ojo avizor de la mafia peledeista le estrechó la mano a Joaquín Balaguer, dando como bueno y válido un matrimonio maldito, apadrinado por las escórias políticas más grandes que ha parido la patria de Juan Pablo Duarte.
Ese pacto, que de patriótico no tuvo un ápice, únicamente buscaba evitar el triunfo electoral del Dr. José Francisco Peña Gómez, y consecuentemente la asención al poder del entonces bisoño líder Leonel Fernandez y con él lo peor de esa claque delincuencial encarnado en él y posteriormente en Danilo Medina, la historia se encargaría de poner en su justo lugar a esos dos bandidos, sinverguenzas... carne de presidio.
Entre Leonel y Danilo han gobernado 20 años a la República Dominicana; se han apoderado como aves de rapiña de todo lo que han podido; han hecho del Estado un botín personal; han vaciado las arcas nacionales y hasta se han creído ser herederos del aparato productivo dominicano; han creado una casta mafiosa y truculenta de ladrones y atracadores, han llenado sus arcas con el sudor de los dominicanos.
Pero además, se han burlado de todo y de todos; han santificado la podredumbre de su inmoralidad bajo preceptos inaceptables y lo peor es que se creen con el derecho de hablar de moral, honradez y claridad, preceptos que jamás han ejercido en su accionar público, son escorias que debieran estar execrados por siempre de cualquier escenario.
Hoy, en momentos en que un nuevo gobierno ha tomado las riendas del país, procurando la mayor pulcritud posible en el accionar publico, con una Procuraduría General, de justicia independiente y decente, absolutamente contraria a la que teníamos en el desgobierno de Danilo Medina el país debe estar expectante, ojo avisor y atento al litoral peledeísta.
Los delincuentes están organizados bajo la dirección de su líder mayor, Danilo Medina, esperando el momento preciso para desastabilizar al gobierno de Luis Abinader, bajo la premisa de que el Estado es una herencia familiar que les pertenece.
Yo, desde mi litoral, estoy con una copa de vino preparada y lista para escanciarla en el mismo momento en que Danilo, y los demás delincuentes entren a la cárcel por la puerta delantera, ya que fue por la de atras que salieron del Palacio Nacional.



