Sábado  15 de Agosto de 2026 | Última actualización 01:26 PM
Sabiduría de la cabeza y del corazón
Por: ESTHER HERNÁNDEZ MEDINA | 2:11 PM

Nelson Mandela convocó un grupo muy singular cuyo trabajo demuestra que resolver problemas complejos requiere tanto inteligencia como compasión.

Hace tiempo que me asalta la curiosidad sobre un grupo muy singular. Es una especie de consejo internacional de personas sabias (llamado “The Elders” en inglés, ver www.theelders.org) que aportan su experiencia de muchas décadas para la solución de problemas y disputas alrededor del mundo.

Este grupo tan especial incluye a figuras de la política, la economía, de diferentes religiones, diferentes tendencias, tanto del Norte opulento como del Sur que “también existe”, como diría Benedetti y canta Serrat. Personas de diferentes razas, trayectorias, colores y estilos.

¿Recuerdan cuando les contaba sobre la Dra. Gro Harlem Burtlandt? ¿La primera ministra de Noruega reelegida tantas veces que a los niños de su país les era difícil imaginarse un hombre primer ministro? Pues ella es parte del grupo, al que también aporta su experiencia como coordinadora del informe internacional sobre el medio ambiente que lleva su nombre y como directora de la Organización Mundial de la Salud.

También hay gente como el ex–presidente de Estados Unidos e incansable defensor de los derechos humanos, Jimmy Carter o como Mary Robinson, ex-presidenta de Irlanda quien también se desempeñó como Comisionada de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Pero el grupo no es sólo sobre política ni las sofisticadas esferas de la diplomacia internacional. En este consejo de personas sabias también está gente como Ela Bhatt, reconocida internacionalmente por su labor fomentando el desarrollo comunitario y la sindicalización de las mujeres pobres en la India.

De hecho, el presidente del consejo es el arzobispo sudafricano Desmond Tutu, ganador del Premio Nóbel de la Paz por su liderazgo en contra del apartheid quien tambien coordinó la Comisión de la Verdad y Reconciliación de su país. La metodología de la comisión, encargada de investigar los crímenes cometidos durante ese triste período, constituye un modelo a nivel internacional.

Los temas priorizados en el trabajo del consejo incluyen programas para mujeres y niñas en diferentes áreas (salud, educación, lucha contra el tráfico de mujeres, participación política, entre otros) y resolución de conflictos como el de Sudán, Israel y Palestina, Zimbabwe y Chipre.

Un signo preocupante, sin embargo, es el hecho de que sólo hay una persona de Latinoamérica, el ex–presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso. Me parece preocupante porque el consejo sería un espacio ideal para promover el intercambio de ideas y un mayor conocimiento mutuo entre las diferentes regiones del mundo en desarrollo. A pesar de eso, estoy impresionada con la labor y la estructura del consejo. Y mientras más aprendo sobre este grupo internacional, más me pregunto quiénes podrían estar en el consejo de notables de la comunidad que llamamos República Dominicana.

Notables no en función de títulos, ni de posesiones, sino de sus trayectorias defendiendo la dignidad y el bienestar de mujeres y hombres. Gente como Gladys Gutiérrez y Josefina Padilla, dignos ejemplos de trabajo tesonero y perseverancia contra la injusticia y la tragedia, sin caer presas de la amargura o el rencor.

Tambien pensé en gente como José Israel Cuello, una de las mentes más brillantes y consecuentes de nuestro terruño; en Magaly Pineda, nuestra aguerrida defensora de las mujeres, siempre adelantada a su tiempo; en el sensible e ilustre poeta Norberto James, insuficientemente reconocido en su propia tierra; en Juana Ferrer, dirigente incansable de nuestras mujeres del campo... Pero eso soy yo. ¿Y usted qué cree? ¿A quiénes nombraría en su consejo de personas sabias para ayudarnos a re-encaminar el país?

La autora es socióloga y economista. Candidata doctoral en la Universidad de Brown, EEUU. (estherhdezm@gmail.com).