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ITT: La triste historia de una transnacional
Por: OMAR PÉREZ SALOMÓN | 6:12 PM

A propósito del acuerdo reciente entre los gobiernos de Estados Unidos y Colombia para la instalación en suelo del segundo de siete bases militares gringas, ha salido a relucir el papel de la transnacional Internacional Telephone and Telegraph (ITT), mencionada como una de las transnacionales mercenarias que reciben financiamiento para hacer la guerra en Colombia y que no tiene la obligación de responder legalmente a ningún sistema judicial del mundo.

La ITT se creó en 1920, con el propósito declarado de comprar con acciones de la nueva compañía, las de las empresas telefónicas de Cuba y Puerto Rico, y administrar ambas, así como cualesquiera otras compañías telefónicas y telegráficas deseables en países latinoamericanos. De este modo se iniciaban los ambiciosos planes de expansión de sus negocios de telecomunicaciones hacia la América Latina desde el Caribe.

Al cabo de año y medio, alrededor del 90% de los accionistas habían vendido sus acciones de la Cuban Telephone y de la Puerto Rico Telephone a cambio de las de la ITT, que de esta manera pasó a controlar las dos primeras empresas y a repartirse con la AT&T las utilidades obtenidas por la Cuban American de la operación de los cables entre La Habana y Cayo Hueso, a lo que añadió en 1922 la propiedad de la Radio Corporation of Cuba, que a partir de 1929 obtuvo del gobierno cubano una concesión por 50 años para operar un servicio de radiocomunicaciones con el extranjero.

En Cuba aún recordamos la triste historia de la Cuban Telephone Company, subsidiaria de la ITT, que utilizó el territorio cubano como polígono de prueba de nuevas tecnologías en condiciones de explotación, con vistas a su posible generalización ulterior. En 1953 dejó de instalar nuevas líneas telefónicas en el país y en 1957 consigue obtener del gobierno tirano de Fulgencio Batista un aumento de las tarifas.

En 1958 la compañía yanqui no tenía permiso legal para operar en Cuba, su concesión se había vencido; pero nunca rindió cuentas por ello y ni siquiera era fiscalizada en los servicios que prestaba, le cobraba a sus usuarios altas y abusivas tarifas, todo sobre el signo del privilegio, la injusticia y lo absurdo.

La ITT formó parte del Comité creado por las empresas multinacionales en 1970 para la realización de operaciones encubiertas contra el gobierno constitucional de Salvador Allende en Chile. Dentro de este Comité la intervención más famosa fue la de la ITT. Servía de enlace para proporcionar financiamiento para las campañas mediáticas desestabilizadoras de los medios chilenos e incluso llegó a hacer evaluaciones de derramamientos de sangre.

En el artículo “Los métodos de la CIA en Chile: Enseñanzas para Vanezuela”, del investigador y analista internacional venezolano Juan Miguel Díaz Ferrer, publicado en el sitio digital aporrea.org, se explica que “otra ‘ayuda’ de la ITT para el plan de desestabilización, era el financiamiento para sacar del país a las familias de los dirigentes del complot. Una expresión adicional del maridaje de las transnacionales norteamericanas con el sistema del poder político de EEUU y concretamente con los órganos de inteligencia, es el hecho de que el presidente de la ITT, era entonces John McCone, que había sido director de la CIA en los años 60. En su currículo se anotan hechos como obstruir la investigación del asesinato de John Kennedy, participar en la instigación de golpes militares en Ecuador y Brasil, además de ya haber intervenido en el propio Chile en los años 63-64 para impedir el triunfo electoral de Allende”.

La CIA utilizó a la ITT como enlace para la entrega de financiamiento a El Mercurio, principal diario en el país y el más importante canal de propaganda en contra de Allende. El carácter encubierto, tenía entre sus objetivos que no se registrara en la contabilidad interna, y así burlar a los inspectores de impuestos internos del gobierno. Según documentos de la CIA, estos esfuerzos tuvieron un rol significativo en la creación de las condiciones para el golpe militar.

En una investigación publicada en Colombia en abril de 2008 por un colectivo de abogados sobre las empresas transnacionales de seguridad privada en Colombia, se plantea que según el libro "The Sovereign State of ITT", Sosthenes Behn, el entonces director general de ITT, fue uno de los primeros empresarios estadounidenses que se reunió con Hitler tras su toma de poder en 1933. En el mismo sentido, según el libro "Wall Street and the Rise of Hitler", subsidiarios de ITT efectuaron pagos en efectivo al líder nazi Heinrich Himmler.

En el citado trabajo aparece la ITT como una de las empresas vinculadas con el Departamento de Defensa de Estados Unidos que recibió en el 2006, 6,5 millones de dólares para operar y realizar mantenimiento al Sistema de Radar Hemisférico (SRH) en Colombia. Llama la atención que no son transferibles las tecnologías desarrolladas por ITT, lo que demuestra su vocación por operar permanentemente en ese país.

De la descripción de las labores de estas contratistas y de su ilimitado poder de información, coordinación e inteligencia, puede fácilmente concluirse que existe una participación directa por parte de ellas en la conducción de las hostilidades en el conflicto armado interno colombiano y en la creación de un andamiaje que tiene entre sus objetivos detener la ola revolucionaria que sopla cada vez con más fuerza en los países de nuestra América, liderada por las naciones del ALBA.

Triste historia de esta transnacional, que desde su creación ha estado vinculada a la explotación, el abuso, la intromisión en los asuntos internos de los países del Sur, actos mercenarios y a oscuros y encubiertos hechos de sangre.