Por: Columnista | 7:13 AMPRESENCIA DOMINICANA
En julio de 2011 los Rangers de Texas impactaron el béisbol dominicano cuando anunciaron la firma de Nomar Mazara y Ronald Guzmán por una total de 8.4 millones de dólares. Al primero, jardinero zurdo con 16 años cumplidos a ese momento, le otorgaron 4.95 y al segundo, inicialista también zurdo que cumpliría los 17 en octubre le dieron 3.45. Ninguno ha desarrollado todavía las habilidades que provocaron ese desembolso y se mantienen jugando en un nivel medio de la clase A con resultados por debajo de las expectativas creadas. No obstante, su aún temprana edad permite mantener las esperanzas de que en cualquier momento estas se cumplan.
Esa operación fue un resultado más de la modalidad de invertir sumas millonarias en la firma del talento nativo en ciernes que comenzó aplicarse en la segunda mitad de los noventa. Esta ha ido evolucionando hasta lo que es hoy, aplicándose reglas impuestas por los inversionistas buscando un equilibrio para los organizaciones de grandes ligas y sobre todo minimizar los fraudes que tantos dolores de cabeza han provocado.
El monto del bono a Mazara es todavía marca como el más alto otorgado en el país. Al año siguiente de este esa misma organización aceptó entregar 4.5 millones a Jairo Beras por su firma y en el pasado los Cachorros le dieron a Eloy Jimenez 2.8, siendo esas las más altas inversiones de esas ocasiones.
El próximo día 2 se anunciarán las adquisiciones de este año bajo ese sistema. La historia enseña que la mayoría de estos jóvenes millonarios no alcanzan la gloria deportiva. Los primeros que recibieron por lo menos un millón por firmar en el país fueron Robinson Pérez Checo en 1996, Josephang Bernhardt en 1997, Ricardo Arámboles en 1998 y en 1999 Willie Mo Peña y Alejandro Díaz. Los únicos que llegaron a las ligas mayores, de manera breve o esporádica fueron Pérez Checo y Peña.
El último se mantiene activo en la liga de Japón desde 2012 y aquel tuvo su mejor cosecha en ese circuito en 1995 con Hiroshima. Uno de los casos más sonoros en ese sentido ha sido el de Michael Ynoa. Los Atléticos le proporcionaron 4.25 millones en el 2008. Acosado por lesiones, fue en el 2012 cuando pudo trabajar a nivel de clase A avanzada.
Al que se le presiente mayores posibilidades de romper ese hechizo es a Carlos Martínez. Actualmente con los Cardenales, fue firmado por 1.5 millones en el 2010 escalando con rapidez y firmeza las ligas mayores, sostenido por la habilidad de lanzar con impresionante velocidad y apenas 22 años de edad. Miguel Sanó y Gary Sánchez, antesalista y receptor respectivamente de Mellizos y Yanquis, están en la antesala de las mayores disfrutando las condiciones físicas y psíquicas para triunfar en ese nivel, si la salud se los permite.
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