Por: Columnista | 11:43 PMPRESENCIA DOMINICANA
En un deporte como el béisbol donde nunca los equipos que se enfrentan están al mismo tiempo en el terreno, es imprescindible cuando se confecciona un imaginario “todos estrellas” tomar en consideración las dotes defensivas como las ofensivas. Es sintomática la tendencia en estos casos a elevar la importancia del bateo desfavoreciendo las dotes de resguardo de los candidatos. Cuando se trata de elegir con inclinación hacia el bateo, con frecuencia se señala un equipo supuesto sin un jardinero central o se optan hacía un torpedero con deficiencias defensoras para esa posición.
Realmente hay dos alineaciones, una ofensiva tomando en cuenta la dotes de producción del jugador donde se incluyen tres de las cinco condiciones básicas, bateo, poder y velocidad, según la posición que vayan a ocupar en la misma y otra defensiva en la que deben prevalecer la capacidad de defensa y la calidad del brazo, igualmente dependiendo el lugar que ocuparán en el terreno. Conjugar esas habilidades o limitaciones de los jugadores disponibles para sacar el mejor provecho del grupo depende de la sabiduría del dirigente que es quien posee el derecho de la decisión al respecto.
De la misma manera se deben tomar en cuenta estas medidas cuando se confecciona una de las aludidas alineaciones ficticias. Un ejemplo emblemático a lo que trato de expresar se encuentra cuando se comienza a especular de los dominicanos más destacados en las ligas mayores a través de la historia imaginándonos una distribución. A la hora de entrar a la parte de los jardines si solo se toma en cuenta el bateo no se elegiría un genuino jardinero central, ya que ninguno de los que se han destacado en esa posición se asemejó a los máximos productores.
Mi humilde entender es que la manera más justa para elegir los mejores en cualquier situación debe ser usando un método donde se señale a los mejores como bateadores según su condición en la alineación ofensiva. Mejores primer bate, segundo, tercero, etc. y asimismo los mejores defensivamente como receptor, inicialista, intermedista, etc. Cuando coinciden nombres en las listas es que esos fueron los extraordinarios.
Se repite con frecuencia que en el béisbol es tan importante producir anotaciones como evitar que el rival las haga, aún cuando por razones de mercado se haya favorecido más proyectar el bateo, sobre todo el de poder, vendiéndolo como el gran atractivo. La realidad es que hay tanta belleza en el out logrado por un disparo certero del jardinero a la goma evitando una anotación, como en el batazo poderoso con las bases limpias donde la bola supera las vallas y para fines de los resultados finales ambos hechos tienen el mismo valor.
El desarrollo de las estadísticas modernas están aportando mucho en ese sentido, por eso cada vez desciende más el valor del jugador ofensivo de una dimensión.
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