Por: ANULFO MATEO PÉREZ | 9:39 AMCATALEJO
El ministro Bauta Rojas enrostra a los médicos incumplimiento de horario y bajo rendimiento laboral. Favorece aumento salarial de la mano con la Ley General de Salud y Reglamentos Hospitalarios.
¡Oh, que bien!, pero el acertijo está en por qué la Secretaría de Salud no se interesa en aplicar ese marco legal. Sencillo, le obligaría a enfrentar sus rémoras e invertir grandes recursos, que el Estado dilapida en corrupción e ineficiencia.
La salud está privatizada, porque la ineficiencia de los servicios estatales hace mucho hizo próspera a la Medicina privada. Paradoja: Los estudiantes de Medicina hacen sus prácticas en centros públicos, para servir en los privados.
Lamentable por razones de clase, que para el médico hijo de Machepa, Hipócrates no sea su paradigma, sino el médico privado “exitoso”, que procede de la burguesía y nunca se asoma por los hospitales del Estado.
Él conoce el artilugio de quienes le antecedieron en seguir esos patrones y que ahora demandan a otros los sacrificios que ellos no hacen por los pobres. Así las cosas, los médicos asalariados han logrado diferenciar entre Hipócrates e hipocresía.
Conocen que el padre de la Medicina nunca empujó el carrito en el supermercado; no pagó colegio privado, uniformes, ni útiles escolares para sus hijos; no usó teléfono, Internet, gasolina cara, ni costosos libros para actualizarse.
Vista esa realidad, la tozudez y las medidas draconianas no son las mejores armas para abordar la exigencia de médicos y enfermeras. Cierto, para lograr la calidad y la calidez en los servicios se necesita algo más que el aumento de salario en el sector salud.
Es indispensable superar el modelo de salud privatizado y privatizador que impera, que de paso a la equidad, la inclusión y el humanismo. Sin olvidar, además, que en la tragedia del sapo, la culpa no está en la estaca.



