Lunes  17 de Agosto de 2026 | Última actualización 01:26 PM
Otra mascarada
Por: NARCISO ISA CONDE | 10:26 PM

En tiempo de deterioro de su imagen, el presidente dominicano Leonel Fernández siempre recurre a una maniobra, a una simulación o a una mascarada.

Debió ser experto en show o doctor en simulación, y no en derecho.

Esta vez la mascarada responde al nombre de “Festival de las Ideas”.

Estamos en tiempo de gran crisis.

El país se está reventando de problemas sin respuestas, de apagones, de medidas empobrecedoras y de inmoralidades en el ejercicio del poder y expansión de las mafias en las entrañas del poder establecido.

Al país lo están colombianizando a lo Montoya.

A los policías “swats”, “topos” y “linces” no se le aprieta el alma para meterle a cualquier inocente un tiro en la nuca o inutilizarles las dos piernas.

Las protestas, los paros, las movilizaciones…crecen sin cesar y vamos hacia una huelga general el 4 de septiembre.

El gobierno luce atrapado y sin salida en su propia crisis, agravada por la mega-crisis mundial del capitalismo. No resuelve por naturaleza y culpas propias.

Por eso su presidente recurre a los show mediáticos y se pone otra una máscara llamada “festival de ideas”.

No solo hay continuidad del despotismo y el nepotismo ilustrado –ya hasta la primera dama es candidata para joder a Danilo Medina, principal contrincante de Leonel dentro del PLD- sino que surge a la palestra la corrupción ilustrada o letrada.

No cuestiono la calidad de ese festival en el que están participando algunos intelectuales muy capaces en diferentes disciplinas, muy apreciados por mí.

Bien podría ser un festival ilustrado o letrado, pero desgraciadamente montado sobre una gran simulación, haciendo de máscara encubridora de una gigantesca perversidad política. Montado sobre un capitolio relleno de corrupción, de cárteles de todo tipo, de neoliberalismo empobrecedor y des-nacionalizador, de crímenes, de privatizaciones del patrimonio colectivo, saqueos, clientelismo y onerosas concesiones mineras devastadoras del ambiente.

Escuché al ministrazo de prensa y publicidad hablar de moral, de ética, de tiempos desastrosos, de familias desintegradas, de recuperación de valores… y me dio tiriquitos.

Pensé que lo estaba escuchando como miembro de una célula del partido comunista en el que militó hace dos décadas y no como vocero de esta mugre política.

Pensé en la “gracia” que tiene el post-modernismos mercantilista para reemplazar los hechos por la ficción y disfrazar de bondades la maldad.

Pensé también al revés: las ideas madres del festival, por encima de los valores que allí se expongan, están destinadas a dos misiones imposibles: tratar de desmentir el dicho de que “aunque se vista de ceda mona se queda” y tratar de que a ese puerco gordo “le llegue su San Martín”.