Sábado  15 de Agosto de 2026 | Última actualización 01:26 PM
Guido, Orlando y el PRD
Por: JOSÉ LUÍS MORONTA SERRANO | 8:59 AM

Si alguna verdad se ha dicho alguna vez sobre el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ésta fue dicha por Euclides Gutiérrez Félix cuando afirmó que esta organización es una “confederación de grupos”, pues así ha sido durante casi toda la existencia de ese partido, cuyos dirigentes nunca se han caracterizado por comportarse con la disciplina que amerita la naturaleza de cualquier partido organizado. Cada vez que sus dirigentes han tenido que juntarse para discutir temas respecto a la estructuración de las posiciones internas y las candidaturas a puestos electivos, se producen enfrentamientos, disidencias y traumas que ponen en evidencia la existencia dentro del partido de diferentes grupos con intereses contrapuestos.

El PRD tiene pautado próximamente la celebración de una convención para elegir, entre otros puestos, al Secretario General de ese partido, teniendo como principales contendientes a Guido Gómez Mazara y a Orlando Jorge Mera, dos candidatos de perfiles totalmente diferentes, lo que hace sumamente interesante este enfrentamiento.

Guido Gómez Mazara tiene el perfil del candidato adecuado al puesto de Secretario General del PRD, puesto que es un joven fogoso, combativo y con un manifiesto discurso incendiario que conecta muy bien con un partido inclinado hacia el tigueraje, aunque en ocasiones a éste (Guido) se le sueltan las riendas y expresa posiciones radicalizadas. Arrastra el pesado lastre de ser unos de los funcionarios más visibles, y más polémicos, de la administración de Hipólito Mejía, pero a quien, a pesar de una avalancha de acusaciones contra su reputación, nadie pudo demostrarle ningún acto de corrupción. Siempre se mostró dispuesto a defender su honra en cualquier terreno y gracias a esa actitud, que habla muy bien de él, su figura aparece hoy bastante remozada y fresca al electorado de su partido.

Orlando Jorge Mera, de temperamento apacible y de hablar pausado y tranquilo, es el vivo ejemplo de un político educado, moderno, como debería demandar de sus dirigentes cualquier partido del mundo civilizado, aunque fue funcionario de la gestión de Mejía, se manejó con tanto acierto que no se contagió de la impopularidad que afectó a casi todas las figuras de ese gobierno. Su figura le ha quedado grande al cargo de Secretario General de ese partido, porque su comportamiento ha sido, y es, el de un político profesional, sin ira ni rencor en su discurso, y su presencia en los medios siempre ha llevado el sello de la humildad y el sosiego; no es el típico dirigente instigador que aprovecha las mínimas circunstancia para exacerbar a la población contra el gobierno de turno.

¿Cuál ha sido el resultado del trabajo realizado por Orlando en la Secretaría General del PRD? Jorge Mera ha logrado prestigiar, desde esa posición, a su partido, imprimiéndole una seriedad y solemnidad a ese puesto que hacía tiempo se había perdido. Es el PRD, como organización, el que se ha beneficiado de exhibir en esa posición a un dirigente que como Jorge Mera, establece un nuevo hito en una agrupación política caracterizada por la improvisación, el tigueraje y la indisciplina.

Con la ascensión del grupo de Miguel Vargas Maldonado a los puestos de dirección del PRD, se nota un esfuerzo por cambiar hacia la modernización a esa organización, cuyos cuadros dirigenciales son dignos de pertenecer a un museo de historia natural. Y es ahí, de acuerdo a mi apreciación, donde la capacidad y valía de un dirigente como Orlando se necesita, no en un puesto en el que su figura se expone a la erosión y al desgaste, debido, precisamente, a esas luchas intestinas que siempre se han producido en el partido, y que, al parecer, no cesarán en el futuro inmediato. Sobre todo, porque hay un alto dirigente de ese partido que todavía no entiende que “su carnaval pasó”.