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Discurso del presidente Danilo Medina el 27 de febrero, 2013
Por: Editor de En Primer Plano | 9:16 AM

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Ese precio se fijará en función de los precios vigentes en los tiempos en que los contratos originales fueron adquiridos u otorgados a las actuales empresas dedicadas a la explotación de minerales. El impuesto sobre los ingresos inesperados liquidado operaría como un crédito para el pago del impuesto de participación sobre las utilidades netas (PUN) de 28.75%.

Los ingresos que se obtengan de este impuesto serán destinados a la inversión social y al combate de la pobreza.

Estoy seguro que esta iniciativa recibirá el apoyo mayoritario y expedito de los legisladores de todos nuestros partidos políticos presentes en esta Asamblea Nacional.

Sé que algunas empresas argumentarán que sus contratos contienen cláusulas de estabilidad fiscal durante la vigencia de los mismos que impiden la creación de nuevos impuestos que las afecten.

Mi respuesta a esa argumentación es la siguiente. Primero, la introducción del nuevo impuesto no reducirá el valor del contrato original adquirido u otorgado a la empresa. Lo que el nuevo impuesto haría sería distribuir el aumento en el valor del contrato, generado por el alza inesperada de los precios, asignándole un porcentaje justo del incremento al pueblo dominicano y el resto a la empresa.

Segundo, al igual que sucede en los países desarrollados que rechazan las solicitudes de cláusulas de estabilidad fiscal, en nuestro caso las decisiones que hayan tomado los Poderes Legislativos en el 2002 y el 2009, no pueden atar de manos al actual ni a los futuros Congresos que elija el pueblo dominicano, pues esto violaría los derechos de soberanía.

No es por casualidad que Estados Unidos, Canadá e Inglaterra no permiten la inclusión de este tipo de cláusulas en los contratos de explotación petrolera y minera.

Y tercero, el contrato inicial con Placer Dome contenía cláusulas de estabilidad fiscal similares y el Gobierno, a solicitud de la Barrick Gold, accedió a sentarse en la mesa de negociaciones para modificarlo a favor de la empresa.

Ahora, que los elevados precios favorecerían de manera exagerada y exclusiva a la empresa en los primeros años, corresponde a la empresa aceptar la invitación del Gobierno para que, por mutuo acuerdo, modifiquemos la distribución de los ingresos que generará la explotación del oro de Pueblo Viejo.

Las modificaciones de los esquemas fiscales acordados con las empresas petroleras y de minerales han sido la regla y no la excepción en el mundo minero, a raíz de los aumentos inesperados de precios que han tenido lugar en los últimos años.

Lo que el Gobierno dominicano está requiriendo, no es algo muy diferente a los cambios fiscales ejecutados en: Argelia en 2006, en Argentina en 2002, 2004 y 2006, en Australia en 2008, en Bolivia en 2005, 2006 y 2007, en Canadá en 2007, en China en 2006, en Ecuador en 2006, 2007 y 2008, en India en 2008, en Inglaterra en 2002 y 2005, en Italia en 2008, en Kazajistán en 2008, en Mongolia en 2006, en Nigeria en 2008, en Papúa Nueva Guinea en 2008, en Rusia en 2002 y 2003, en Estados Unidos en 2005, 2006 y 2007, en Venezuela del 2002 al 2008, en Vietnam en 2008, y en Zambia en el 2008.

No somos, por tanto, los únicos que estamos reclamando una mayor justicia distributiva de los beneficios generados por la explotación de los recursos no renovables.

Señoras y señores;

Quiero que me escuchen bien: El oro que subyace en el suelo de la patria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperon, es del pueblo dominicano.

¡De nadie más!

Y sólo podrá ser extraído, procesado y exportado, si las condiciones de distribución de los ingresos generados por la explotación de este recurso no renovable, son justas y favorables para las dominicanas y los dominicanos. Y en los actuales momentos no lo son.

De todas formas, les repito, el Gobierno favorecerá el mantenimiento del mejor clima para la inversión nacional y extranjera.

Distinguidos Legisladores

Estamos probando, con los hechos, que las políticas económicas y sociales pueden y deben caminar de la mano y en armonía. Les dije muchas veces que la mejor política económica es el combate a la pobreza. Que la protección social no está reñida con la eficiencia y la responsabilidad fiscal. Y estamos dando muestra de que es posible encontrar ese equilibrio.

Paso a paso, vamos sentando las bases para un nuevo modelo de desarrollo, centrado en mejorar la calidad de vida de las personas, familias y comunidades, para alcanzar un crecimiento más estable y más justo.

Es cierto que el camino del desarrollo es largo, y a veces difícil de transitar, pero estén seguros de que en nuestra gestión se crearán las condiciones para avanzar con pasos firmes.

A todo el pueblo dominicano le digo:

Tengan confianza. Tengan esperanza y optimismo, porque estamos cada vez más cerca de nuestros sueños.

En estos 6 meses hemos trabajado como prometimos, con el oído en corazón del pueblo, con el mejor espíritu de servicio y siempre desde el amor a nuestra patria.

Señoras y señores,

Les dije durante la campaña que cada maestro tiene su librito. Es decir, que establecería mi propio estilo de gobierno y que renovaría la política dominicana.
Los que me conocen bien saben que yo prefiero hablar con hechos, más que con palabras. Y así es como quiero hacerle llegar a la gente mi sincero compromiso con el mandato presidencial que me otorgaron.

Así, con acciones y predicando con el ejemplo, hemos mostrado nuestra voluntad de liderar un gobierno responsable, coherente y comprometido con el comportamiento ético y el respeto a la ley.

Hemos establecido también un rumbo claro y una voluntad férrea de cumplir con lo escrito en nuestro programa de gobierno.

Hemos dado prueba de nuestra vocación de servicio y de nuestro compromiso con las demandas del pueblo.

Hemos reafirmado nuestra vocación de ser un gobierno de unidad, defensor de la democracia y que trabaja para todos por igual.

Y con ese ejemplo queremos seguir entusiasmando a todo el país.

Dominicanos y dominicanas,

Sé, porque lo siento en las calles y en las comunidades que visito, que una nueva esperanza está creciendo en nuestro pueblo.

Es una luz que se ha encendido en nuestros corazones y que nos dice que “hacer lo que nunca se ha hecho” no es solo una frase.

Es, cada día más, una realidad que se está abriendo paso, a través de las dificultades y de los obstáculos, para mostrarnos que se puede hacer política de otra forma, que se puede transformar un país, que se puede soñar y hacer realidad esos sueños.

Nace un nuevo país, que sabe que es posible, hacer una revolución pacífica y democrática. Que es posible, revolucionar la calidad de nuestra educación. Que es posible, revolucionar nuestra producción energética, nuestra agricultura, nuestra industria y nuestro turismo.

Sabemos que el camino es largo, que no serán pocas las batallas que tengamos que librar. Pero les digo: también las libraron nuestros héroes y libertadores. También sufrieron y esperaron, pero nunca se apartaron de su rumbo.

Podemos y debemos ser optimistas, esforzarnos cada día por superar las dificultades y aprovechar las oportunidades.

Cuento con todos los dominicanos y dominicanas de buena voluntad para seguir conquistando nuevas metas de equidad, prosperidad, paz, libertad y felicidad para nuestro país.

Cuento con su energía, su motivación, su talento y su deseo de superación para mantener viva la llama de Duarte y el amor a nuestra Patria.

Agradezco a Dios todopoderoso la oportunidad de servir a mi país

y a nuestros ciudadanos.

Cuenten ustedes con nuestra voluntad y entrega para servir a esta tierra que es patrimonio de todos.

Que Dios les bendiga a todos.

¡Manos a la obra!