Por: Editor de En Primer Plano | 2:02 PM2 de 6
La Historia de los pueblos y de las naciones se construye con grandes ejemplos. Seres humanos que sobrevuelan la realidad con una mirada única para desbordarse en pensamiento, acción y entrega. Juan Bosch, mi maestro y el de muchos dominicanos y dominicanas, es sin duda, uno de ellos.
Don Juan: usted ya no es un nombre en la historia dominicana. Es el aire, el agua y la tierra de la patria.
Quiero que sepa que sus esfuerzos no han sido en vano y que este su discípulo será un gobernante digno de su memoria.
A través de Don Juan, reconozco y rindo homenaje también a todos los líderes de nuestra historia, antigua y reciente, que han aportado sus luchas, esfuerzos y sacrificios, para fortalecer la conciencia ciudadana, la organización y participación social.
Aquellos, que con sacrificio han luchado por la defensa de nuestra soberanía, y la conquista de los derechos y libertades públicas, que hoy disfrutamos. La memoria y el ejemplo de los héroes y mártires de nuestras conquistas democráticas, estarán siempre presentes en nuestros actos de gobierno.
Y entre esos líderes, no puedo dejar de destacar, especialmente, a nuestro Presidente saliente, Dr. Leonel Fernández.
Nosotros cosecharemos su siembra, porque grandes han sido los avances alcanzados, compañero Leonel, bajo su mandato, grandes reformas y transformaciones se han realizado. Sobre esas bases construiremos.
Ahora, nuestro deber es mirar hacia adelante, encontrar nuevos caminos, fortalecer lo que nos deja de positivo su gestión, enmendar lo que aún no está bien y, sobre todo, asumir con audacia los desafíos, es decir, hacer lo que nunca se ha hecho.
Señoras y Señores,
Yo no hice una campaña electoral vacía, no vine aquí movido por el ansia de poder, sino por el compromiso inquebrantable de servirle a mí pueblo.
Por eso, aproveché la campaña electoral para poner en el debate nacional los temas clave para el crecimiento del país.
Recorrí varias veces el territorio nacional para transmitir mi propuesta programática, casa por casa, para decirles exactamente lo que haría como Presidente. Ustedes abrieron de par en par las puertas de sus casas para escucharme.
Los convoqué como candidato, y ahora los convoco como presidente, para que luchemos por cosas muy concretas:
- Para disminuir, de forma contundente e irreversible, la pobreza absoluta en nuestro país.
- Para acabar con el analfabetismo.
- Para disminuir la desigualdad entre las personas y las regiones.
- Para implantar un nuevo modelo de desarrollo, que tenga como base, más oportunidades, más innovación, menos burocracia y más defensa ambiental.
- Para mejorar nuestra educación, nuestra salud y nuestra seguridad ciudadana.
- Para construir un país más moderno, libre, justo e independiente, con democracia plena, con instituciones sólidas, defensa de los derechos humanos y absoluta libertad de expresión.
- Para construir un país ético y transparente, basado en la meritocracia y en el combate implacable y vigoroso, a todas las formas de impunidad.
Ese es el noble apretón de manos que compartí con todos los dominicanos y dominicanas.
Ese es el compromiso que hoy juro solemnemente honrar durante los próximos 4 años.
Se lo dije muchas veces: Juntos comenzamos a construir este sueño que parecía imposible, y juntos, desde hoy y durante los próximos cuatro años, vamos a hacerlo realidad.
Sepan, estén seguros hoy, en el solemne día en que soy ungido presidente, que trabajaré incansablemente para cumplir y hacer cumplir mi propuesta programática.
Aquello que les dije en las calles es lo que haré desde mi primer día en el Palacio Nacional. Tienen mi palabra de que así será.
Dominicanos y Dominicanas; Honorables Miembros de la Asamblea Nacional,
Al juramentarme como Presidente, soy consciente de las dificultades y riesgos, que vive actualmente nuestro planeta. Sé que la situación económica nacional e internacional amerita grandes esfuerzos de cambio; que la ciudadanía está impaciente, por los beneficios que la democracia, no siempre, ha sido capaz de hacerles conocer y disfrutar.
Pero también, sabemos del enorme potencial de nuestro país. Conozco de lo que somos capaces. Sé bien, que no hay obstáculo que no pueda ser superado cuando nos unimos y empujamos juntos una agenda común. Podemos ser alegremente optimistas.
Hoy, como Presidente, les convoco a trabajar juntos, todos y todas, sin exclusión alguna, de índole política, religiosa, étnica o social, para sentar las bases de un nuevo modelo de desarrollo que nos asegure que continuará creciendo la prosperidad, al mismo tiempo que se reducen las desigualdades, la pobreza, la exclusión social y mejora de la calidad de vida de toda la ciudadanía.
Los invito a trabajar juntos para continuar lo que está bien, corregir lo que está mal, y sobre todo para atrevernos a hacer lo que nunca se ha hecho.
Hoy tenemos los instrumentos para lograrlo:
Por un lado, la Constitución de la República, proclamada en enero del 2010, un marco común, actualizado, que nos define como un Estado Social y de Derecho.
Por el otro, la Estrategia Nacional de Desarrollo, cuyo horizonte temporal es el año 2030.
En ella tenemos una perspectiva de mediano y largo plazo para actuar en el presente. Con metas claras y consensuadas, con lineamientos estratégicos, que enmarcan la gestión pública y privada.
Afirmo entonces que, arropado por nuestra Carta Magna y por la Estrategia Nacional de Desarrollo, nuestro Programa de Gobierno será la hoja de ruta, que nos guiará por los próximos 4 años, que nos encaminará a hacer realidad la visión de país que hemos consensuado y que fue refrendada por el voto de nuestro pueblo.
Amigos y Amigas,
La experiencia contemporánea muestra que los países cuya economía ha crecido de forma más rápida, justa y equilibrada, fueron aquellos que probaron que la mejor política de desarrollo es el combate frontal contra la pobreza, ampliando, fortaleciendo y defendiendo el nivel de vida de las clases medias.
Nuestra principal prioridad será, por un lado, disminuir considerablemente la pobreza absoluta en nuestro país. Y por otro, disminuir la gran desigualdad social.
Y lo haremos. porque incorporar los más necesitados a la economía y a las políticas públicas, como también, incrementar y defender a las clases medias, no es solo algo moralmente correcto. Es, también, políticamente indispensable y económicamente acertado.
En este solemne momento en que asumo mi responsabilidad como Presidente de todos los dominicanos y dominicanas, llamo a todos los sectores de nuestra sociedad a concertar un Gran Pacto Social para que en los próximos 4 años logremos sacar de la pobreza a un millón y medio de personas y engrosar las clases medias, para generar 400,000 nuevos puestos de trabajo dignos y mantener un crecimiento del PIB de, por lo menos, 4.5% promedio anual.
Este Pacto Social deberá sustentarse, a su vez, en por lo menos tres pactos específicos, dando cumplimiento a lo establecido en la Estrategia Nacional de Desarrollo:
- En primer lugar, un Pacto fiscal.
- En segundo lugar, un Pacto por la educación, para hacer posible un sistema educativo incluyente y con calidad.
-Y, en tercer lugar, un Pacto por la electricidad, que facilite una reforma integral en el sector y la superación de la tragedia de deficiencias, que afecta nuestra economía y la calidad de vida de nuestras familias.
Amigos y Amigas,
Sin educación, no hay verdadera libertad.
Sin un servicio eléctrico continuo, eficiente y de calidad no hay competitividad productiva y nuestras posibilidades de crecimiento se ven seriamente comprometidas. Y sin un sistema tributario justo, transparente y sostenible no podremos alcanzar nuestros planes de desarrollo y justicia social.
Por tanto, pueden ustedes ver con claridad, que hemos venido a tomar con decisión los temas fundamentales de nuestra querida Patria.
A nombrarlos con todas las letras y a trabajar decidida e incansablemente para resolverlos. ¡Tienen mi palabra de que así será!
Me propongo a convocar, durante mis primeras semanas de gobierno, a todos los sectores nacionales para que, juntos, acordemos soluciones definitivas a los problemas que vienen deteriorando la calidad de vida y limitando nuestro potencial de desarrollo e inclusión social.
Con este loable fin, reactivaremos el Consejo Económico y Social y convocaremos a todos los sectores interesados de la sociedad a participar activamente en este gran esfuerzo de concertación. Sin embargo, no haremos una convocatoria como ésta, sin antes dar ejemplos ante toda la sociedad.
Queremos entusiasmar, queremos motivar, queremos comprometer a todos los sectores y eso sólo será posible si mostramos decisión y voluntad de cambio sobre las prácticas del Estado.
En la familia, en las relaciones humanas y en la política el ejemplo es el acta de fe fundamental.
Yo que siempre he sido un jefe de familia amantísimo, pero exigente, seré un jefe de estado firme, austero, pero amoroso.
Amoroso con los buenos, los honestos y los humildes.
Implacable con los deshonestos, los oportunistas, y los soberbios.
Yo les aseguro, que desde la Presidencia de la República, garantizaremos la transparencia, elevaremos la calidad del gasto público y avanzaremos firmemente, hacia una gestión pública austera, cada vez más profesional y efectiva.
Pactaremos con la sociedad, una reforma fiscal integral, que asegure elevar la calidad del gasto y, a la vez, garantice la disponibilidad de recursos, para impulsar las tareas del desarrollo.
No hay misterios en estas cuestiones.
Vuelvo a repetir: el ejemplo organiza la energía social y activa el compromiso de los ciudadanos. El ejemplo consolida la íntima conciencia social y alerta a los deshonestos y venales de que no existen actos sin consecuencias.
Nuestro gobierno será intolerante con actos de deshonestidad o de despilfarro de los recursos. Fortaleceremos los instrumentos institucionales para su prevención, corrección y sanción.
Desarrollaremos un sistema de consecuencias que reconozca a quienes cumplan meritoriamente con sus deberes, pero que sancione de manera ejemplar a quienes puedan traicionar la confianza de la ciudadanía en el manejo de fondos públicos.
Aplicaremos un enfoque integral y aseguraremos una gestión coherente y claramente direccionada, que articule las políticas sociales y las económicas, con una gestión pública eficiente, transparente y honesta.
Amigos y Amigas,
Lo dije durante la campaña:
Yo quiero cambiar el rostro de los dominicanos y dominicanas.
Yo quiero pintar una sonrisa de felicidad, surgida desde lo más profundo de sus corazones.
Por eso, voy a gobernar para nuestra gente, con el oído siempre puesto en el corazón del pueblo, y colocando a las personas en el centro de todas las políticas.
Porque solo así vamos a romper el círculo vicioso entre pobreza y subdesarrollo.
Sólo así vamos a iniciar un círculo virtuoso, de mayor desarrollo de las capacidades, de equidad social, de crecimiento económico y sobre todo, y más importante, un círculo virtuoso de felicidad para nuestro pueblo.
Para garantizar este objetivo reestructuremos el Gabinete Social como espacio de Coordinación de todas las políticas y programas sociales del gobierno, que serán una prioridad en nuestra gestión.
Por otra parte, reorganizaremos al conjunto de dependencias públicas, que ejecutan iniciativas de protección y asistencia social para reducir solapamientos y duplicaciones, y para asegurar un mayor impacto y direccionalidad.
Bajo esta dirección, articularemos 3 poderosas iniciativas, destinadas a lograr resultados de impacto:
En primer lugar, el Programa Solidaridad, de transferencias condicionadas y focalizadas, será fortalecido. Incluiremos al menos 200,000 nuevas familias en el Programa Solidaridad, en nuestro periodo de gobierno.
A este programa, uniremos la exitosa estrategia Progresando, desarrollada bajo el liderazgo de la ahora Vicepresidenta de la República, Dra. Margarita Cedeño de Fernández, y ambas, las articularemos con las políticas activas de empleo y con las estrategias y proyectos de desarrollo local.
Además, quiero anunciar aquí la creación de una nueva iniciativa:
El programa Quisqueya sin Miseria, que inicialmente pondrá especial énfasis en las poblaciones más vulnerables, con los propósitos de reducir la pobreza y las desigualdades sociales, promover y defender la economía familiar y contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional del país.
El programa Quisqueya sin Miseria promoverá y fortalecerá, tanto la organización en asociaciones y cooperativas, como las alianzas con otros sectores de la economía; en particular, con el turismo y las pequeñas y medianas empresas industriales; al mismo tiempo que fomentará la defensa y conservación de la naturaleza.
Sus estrategias de trabajo se basarán en la coordinación de esfuerzos de múltiples ministerios y órganos del Estado, con iniciativas del sector privado empresarial y de organizaciones sociales.
Invito a todos y todas a impulsar el desarrollo de una clase media del campo. Vamos a hacer de nuestro sector agropecuario, un motor de desarrollo. Vamos a hacer de la Solidaridad, una gran fuerza productiva.
Así pues, la iniciativa Progresando, junto al programa Solidaridad y el programa Quisqueya sin Miseria, conformarán tres ejes fundamentales de nuestra estrategia, para reducir la pobreza y la desigualdad social.
Son programas que, además de dotar a los beneficiarios de subsidios de servicios de salud, de educación, de mejoras en sus viviendas y en sus comunidades persiguen el desarrollo de capacidades para salir del círculo vicioso de la pobreza.
Nuestro propósito es que las familias reciban la solidaridad de la sociedad y del Estado y, de esa forma, desarrollen sus potencialidades y aprovechen las oportunidades para incorporarse al mercado laboral.
Señoras y Señores,
Una de nuestras primeras acciones de gobierno será declarar la eliminación del analfabetismo como alta prioridad nacional.
Tenemos que sentir como una ofensa nacional, social y personal, que existan hermanos y hermanas esclavizados por la ignorancia.




