Lunes  03 de Agosto de 2026 | Última actualización 01:26 PM
Comandante Hugo: ¡Por siempre en nuestros corazones!
Por: NARCISO ISA CONDE | 12:27 AM

Américo Araujo, comandante Hugo (FMLN)

(Movimiento Caamañista-MC y Movimiento Continental Bolivariano-MCB)

Hace unos días me dieron la mala noticia de la muerte del camarada Américo Araujo, comandante Hugo, segundo al mando del Partido Comunista de El Salvador, compañero de múltiples hazañas políticas y militares del comandante Jorge Schatik Handal, y figura relevante del FMLN en el duro periodo de la guerra revolucionaria.

Hugo, médico de profesión y comunista de por vida, se desempeñaba ahora de embajador de su país en nuestra Republica Dominicana; y pese a su crónica e incurable dolencia en la columna cervical, lucía bien; siempre afable y sonriente, y siempre con su modestia proverbial.

Lo visité antes de la pasada Navidad para invitarle a la Cena-Fiesta Caamañista (ya había estado con su familia en la anterior), entregarle el Álbum de la Corrupción de Tiro al Blanco y conversar de los problemas del mundo y nuestros países. Pasamos un buen momento e hicimos un intercambio franco y fructífero.

Entonces le expresé con sinceridad que lo veía bien de salud y que eso me alegraba mucho, a lo que respondió con una sonrisa atenuada y un “dejo” de incredulidad.

Me comunicó de inmediato que en breve viajaría a su patria, hasta después del año nuevo. Y no lo volví a ver posteriormente a esa cita, pienso que no retornó a Santo Domingo y ahora me entero de su reciente fallecimiento en La Habana.

A partir de ese momento, su imagen y el recuerdo de su ser social, asaltan constantemente mi memoria y conmueven mi ser.

Nicaragua. El Planetario. La Comandancia General del FMNL. Schafik, Ramiro, Logan Octavio, el Negro Pedro…NOTISAL, Miguel, Alejandro, Lunita, el Negro Javier. Roberto, Nicolás Compres, Bienvenido, Agapito, los Antonios, el Cabo….Marisol, Celia…

No puedo olvidar a Hugo hablando en serio y en broma con su “enllave” Miguel, el de nosotros/as, el de todos/os; a golpe de tabaco y de café, con algunos frescos y algunos “traguitos” de por medio.

Guazapa, el primer Congreso legal del partido, los Acuerdos de Paz… y de nuevo él, Schafik, Ramiro, Octavio, Logan, Celia… más Chepón, Barba Roja, Damian, Domingo, Walter, Fidel, Nidia, Rebeca, Leonel, Oreste, los/as comandantes, los/as combatientes y militantes… Miguelito Mármol…El recuerdo de Farabundo.

Nuevos visitas y los mismos abrazos…el recuerdo de nuestros internacionalistas y los esfuerzos de colaboración en las nuevas circunstancias.

Y siempre Hugo, el comandante Hugo, con su figura frágil, cuello rígido, transpirando una firmeza tranquila y excepcional. La abnegación, talento político, humildad, terneza y valor personal, que constantemente y fluidamente brotaban de su ser en todas la circunstancias.

Difícil de encontrar en cualquier lugar de mundo alguien que desde tal sencillez inspirara tanto respeto espontáneo y emanará a la vez tanta humanidad.

Difícil de pensar en alguien con tanta capacidad para ocultar sus méritos y su heroísmo.

Enemigo, en fin –como Ernesto Guevara, nuestro inmenso Che- del auto-elogio, la fanfarria, los reconocimientos personales, las alabarderías odiosas y las jerarquizaciones superfluas.

Austero, solidario, colmado de humildad y eterno adversario del poder personal, sus hazañas-como aquella de dirigir por meses, aun enfermo, la resistencia armada en los campos deforestados de los alrededores de San Salvador, viviendo debajo de casitas de campaña o de plásticos montado sobre algunos palitos, combatiendo de noche y replegándose de día- solo son conocidos por los/as protagonistas y amigos/as solidarios mas enterados de esa guerra revolucionaria.

Hugo, Américo, no hablaba de ellas. Sencillamente las llevaba en su corazón. Como nosotros/as su ejemplo.

A raíz de los Acuerdos de Paz, sentí que se replegaba a su ejercicio profesional, sin reducir en los más mínimos su militancia comunista, pero sin participación a nivel de dirección.

Por decisión propia, dada su edad y su achaques – y posiblemente previendo los sinsabores de las no siempre sanas competencias propios de la lucha legal – dejó de pertenecer a órganos dirigentes del FMLN y se inhibió de postulaciones.

Así, el heroico comandante Hugo Chávez pasó a ser sencillamente Américo, bien ajeno a toda presencia o recompensa personal. El médico solidario y generoso. El comunista de verdad. El ser humano nuevo, prefiguración del futuro comunitario, liberado de egoísmos y prepotencias.

Por todo eso y mucho mas, lo llevaremos siempre en le corazón, en la memoria, en el alma.

A su familia, a sus camaradas, a su pueblo, a los pueblos de nuestra América, le otorgamos el reconocimiento que él permanentemente rehusó, les transferimos sus méritos eternos, por haberlo forjado como ser ejemplar y haberlo tenido tan de cerca.

Como dije, en su oportunidad, de Manuel Marulanda Vélez -comandante de comandantes de las FARC-EP y de toda la insurgencia colombiana- digo ahora de nuestro inolvidable Hugo: “ser como él es difícil”, pero siempre debemos proponérnoslo.

¡Hasta siempre, querido Comandante Hugo!