Lunes  10 de Agosto de 2026 | Última actualización 01:26 PM
Las bocinas del poder
Por: ALBERTO E. BORDA OBJIO | 12:14 PM

FLORIDA, EEUU.- De un tiempo a esta parte, el oficio de comunicador se ha vuelto uno de los más rentables en el País. Si observamos la prosperidad económica que exhiben algunos de los que se hacen llamar periodistas o comunicadores y que a la vez el pueblo que raramente se equivoca los ha nombrado como bocinas del poder por lo estruendosas de sus defensas al gobierno en los medios de comunicación, tendríamos que concluir, que los programeros pagados con las prebendas que otorga el poder, hoy se sitúan entre las clases más acaudaladas del estándar de la población de mediana clase alta.

Es una desvergüenza como hacen ostentación de sus lujosas canonjías adquiridas los que se dedican a esto, no con el sudor de sus frentes, sino con el esfuerzo de los demás que pagan sus impuestos religiosamente y que son burlados en sus derechos. Ya que las contribuciones hechas por todos, las disfruta de forma escandalosa cualquier pelafustán enganchado a comunicador y que sin ningún prurito moral se dedica al ensalzamiento de los funcionarios gubernamentales y a la defensa de las prevaricaciones injustas cometidas por estos y que se producen para beneficio de unos cuantos en perjuicio de las mayorías.

La claque a la que nos referimos, es aquella que diariamente y sin ninguna vergüenza sale al aire en los programas politiqueros que existen en el País y a los que venden su pluma al mejor postor, encubriendo y justificando los peores desaciertos y desafueros que se llevan a cabo en los estamentos del Estado por los que desfalcan los fondos del erario público en detrimento de la ciudadanía mayoritaria. Ya que esta, es la que paga las consecuencias de estas inconductas de falsos comunicadores en complicidad con los que nos desgobiernan.

Los mal llamados relacionadores públicos de las instituciones gubernamentales, incluyendo los voceros del más alto estamento de la Nación, gozan de retribuciones que dan nauseas, por lo asqueante que resulta el modo como estos mercenarios justifican lo injustificable de las acciones corruptas y vergonzantes de quienes dirigen la cosa pública y que no tienen ningún reparo a la hora de mostrarse al publico, exhibiéndose y pavoneándose como nuevos ricos. Pero también, muchos propietarios de programas que hoy se presentan en los medios electrónicos y que aparecen como si fueran estrellas del panorama farandulero nacional.

Lo que más preocupa de esta grave situación, es que los espacios utilizados, de alcance nacional y en algunos casos internacionales, se presten a esto, a cambio de prebendas que se justifican en materia publicitaria y exoneraciones de impuestos a equipos y materiales usados ordinariamente en sus operaciones, y que permitan, el uso de sus medios para estos fines inconfesables y lesivos a la ciudadanía por parte de los seudo periodistas que ejercen de forma descarada su labor de justificadores gubernamentales y propaladores oficiales de las falacias y mentiras que se usan para engañar al pueblo.

Pero como ya esto se ha hecho una norma en la Nación, lo más natural es que esta sinvergüencería se mantenga, ya que como dice el refrán popular, “costumbre hace ley” y al igual que como todo habito pernicioso, es fácil iniciarlo, pero muy difícil erradicarlo. Y ya muy pocas personas hablan de esto, pues de tanto criticarlo y no tener ningún tipo de respuesta oficial ni judicial, ha pasado a la indiferencia colectiva y los que se lucran con esta sucia simbiosis, cada día incrementan más sus finanzas derivadas de hacer un mal ejercicio periodístico sano y veraz como debiera ser.

Los hay de todos los calibres en esto, puede vérseles en Jeepetas de súper lujo o Mercedes Benz de paquete y también poseen casi todos, villas vacacionales en grandes áreas de potentados o fincas de ensueño para el esparcimiento y solaz entretenimiento a sus socios en el contubernio de la distorsión informativa. Esto, sin obviar las grandes residencias y apartamentos en torres de exorbitantes precios, inalcanzables por el común trabajador de la prensa. Además de los viajes al exterior, que se anuncian como trofeos adquiridos, en donde casi siempre, dicen que van por motivos de salud.

La corrupción mediática ha llegado hasta límites insospechados, propiciando el mal ejemplo para los que ejercen el apostolado de la información publica, al extremo, que en los recintos universitarios que ofrecen en sus pensum diferentes carreras que no son las tradicionales, la de comunicación social es una de las más demandadas, por aquello del figureo y los pingues beneficios que ahora se obtienen en este ejercicio. Dando como resultado lógico, el que la vocación no resulte importante, si no la oportunidad que vendrá a proporcionar resultados económicos fáciles y rápido. La práctica profesional no es lo que importa, son los beneficios adquiridos como consecuencia de un mal accionar periodístico, ya que ese es el objetivo que se busca. “Cuanta inmoralidad’.

El autor es periodista dominicano residente en Estados Unidos.

Esos chupa-tintas son los encargados de dormir al pueblo y faltarle a la ética, pero lo más lamentable es que cuando esos gobiernos, en este caso el de Leonel Fernández, son sacados del poder, esos periodistas que una vez fueron "bocinas" se creen con moral suficiente para exigirle al gobierno que surja y el pueblo no los rechaza, lo acepta como si tuvieran la moral alta.

keko Jones , Boston,Massachusetts

Estoy de cacuerdo con el articulista, pues a esos chupa de todo los mantenemos los ciudadanos con los impuestos que este desgobierno nos saca de las entrañas, para mantener a un grupo de lúmpenes agabillados en el ejercicio de la comunicación.

Miguel Lantigua , Santo Domingo