Por: Editor de Variedades | 9:19 PMEl forajido más famoso del lejano oeste estadounidense, "Billy the Kid", podría ver pronto su honor restituido si el estado de Nuevo México cumple con un ofrecimiento que le hizo hace 130 años.
Estos días, el saliente gobernador del estado, el demócrata Bill Richardson, considera la posibilidad de darle el perdón que en 1879 el gobernador del entonces territorio federal, Lew Wallace, le habría ofrecido al bandido por testificar contra otros criminales.
De ser cierto el pacto, Wallace no cumplió con su parte, porque en 1881, cuando esperaba para ser ahorcado por otro asesinato, "Billy the Kid" mató a dos guardias y escapó de la cárcel, desatando una cacería humana que terminó con su muerte en julio de ese año en un enfrentamiento con sus perseguidores.
A partir de ese momento su figura se convirtió en leyenda, literaria primero y cinematográfica después, en la que la violencia con la que vivió en el rudo ambiente de los tiempos de la conquista del oeste se tiñó de un romanticismo justiciero.
Para algunos, esa visión benevolente es la que impulsa a Bill, el gobernador, a querer cumplir con la palabra supuestamente empeñada a Billy, the Kid. Para Richardson es el compromiso con la majestad de su cargo.
Palabra empeñada
Gobernador de Nuevo México, Bill Richardson
Richardson organizó una investigación para determinar la identidad de los restos atribuidos al bandido.
Aunque Richardson es un confeso amante de la historia de la conquista del oeste estadounidense, la reactivación del perdón surge por una petición que hizo a principios de diciembre Randi McGinn, una abogada de Albuquerque, Nuevo México.
En su solicitud, McGinn presentó supuestas cartas entre Wallace y "Billy the Kid", en las que el gobernador le decía al bandolero que "a cambio de hacer esto (testificar) te dejaré salir libre con un perdón en el bolsillo por todas tus fechorías".
Un equipo académico ha estado revisando la documentación y haciendo su propia investigación para determinar la validez de esa promesa.
Pero restaurar la honra de un criminal convicto podría enlodar el nombre de un funcionario gubernamental, quien hasta ahora ha pasado a la historia sin mácula.
Por eso los descendientes de Wallace aseguran que el ex gobernador nunca pactó nada y recuerdan que cuando escapó de la prisión "Billy the Kid" esperaba a ser ahorcado por haber matado a un abogado.
William Wallace considera que otorgar el perdón equivaldría a declarar que su ancestro fue un "deshonrado mentiroso" y ha sugerido que Richardson estaría montando una operación de deformación histórica para dar un perdón "ilegal".
¿Treta legal?
Artículos de Billy the Kid
Muchos historiadores consideran Billy the Kid no fue tan violento como lo pintan.
Pero hasta quienes defienden la posición del gobernador Wallace reconocen que el funcionario pudo haber manipulado a "Billy the Kid" para cerrar un caso.
"No hubo una promesa de perdón que rompiera Wallace. Pienso que lo del perdón fue una treta en la que Wallace metió a Billy para obtener su testimonio", afirmó J.P. Garret, descendiente de Pat Garret, el sheriff que en 1881 abatió al fugitivo.
"No creo que un ladrón, mentiroso, azote de la gente común y asesino múltiple de policías deba jamás recibir un perdón", afirmó Garret.
Pese a esa imagen de temido pistolero con la que se popularizó en libros y películas, muchos historiadores consideran que la fama ha deformado la esencia del famoso criminal, quien no habría sido tan violento como lo pintan.
"Claro que él creía que resolver los problemas a punta de pistola era la manera de proceder, pero así era el mundo en el que él vivía. Las fuerzas de la autoridad en Nuevo México en 1877 no eran nada para enorgullecerse", aseguró Paul Hutton, un experto en historia del viejo oeste de la Universidad de Nuevo México.
Vieja historia
La fascinación de Richardson por "Billy the Kid" es de vieja data. Ya en 2000 organizó un equipo investigador para determinar la identidad de los restos atribuidos al bandido que reposan en un cementerio militar de Fort Sumner.
Sin embargo, la opinión pública local consideró entonces inconveniente revolver la historia de la única fuente de ingresos turísticos para el pueblo.
Ademas, Richardson tenía cosas más importantes que hacer en aquel momento, como preparase para su finalmente frustrada aspiración presidencial.
Esta vez el gobernador ha dejado claro que la decisión de cumplir o no con el perdón a "Billy the Kid" será sólo suya y que se basará en la validez que tenga el compromiso asumido hace más de un siglo por un representante del estado de Nuevo México.
Si Richardson no cumple, es probable que "Billy he Kid" no sea reivindicado pronto. La gobernadora entrante, la republicana Susana Martínez, ha dicho que esos trabajos de arqueología jurídica son una pérdida de recursos.
Independientemente del veredicto final, el gobernador Richardson ha dicho que el debate "es divertido" y a quienes le critican les ha pedido que "piensen en toda la buena publicidad que Nuevo México está recibiendo alrededor del mundo".



