Martes  18 de Agosto de 2026 | Última actualización 01:26 PM
“Subero Isa conjura corrupción judicial...”
Por: ÁNGEL MONERÓ | 8:33 PM

Lord Acton era un noble católico de madre alemana y padre inglés. Se formó en Alemania (no fue admitido en Cambridge como estudiante a causa de su religión; posteriormente llegaría a ser Profesor Regio de Historia Moderna en dicha universidad) especializándose en Historia de la Iglesia y de las religiones.

Católico de ideas liberales, se opuso a la proclamación del dogma de la infalibilidad pontificia en el Concilio Vaticano I, en el que intervino, sin conseguir que el dogma no fuese proclamado (consecuencia de ello fue el cisma de la que se denominaría Iglesia Católica Antigua). Pensador liberal dentro de la Iglesia Católica, fue un defensor de las libertades políticas, sobre todo de la honradez de los historiadores a la hora de abordar los escándalos y abusos de la Iglesia a través de los siglos.

En este contexto, lord Acton remitió una carta al obispo Mandell Creighton, autor de una monumental Historia del Papado, que no era contundente al juzgar la conducta de algunos papas. A esto Acton replicó:

No puedo aceptar su doctrina de que no debemos juzgar al Papa o al Rey como al resto de los hombres con la presunción favorable de que no hicieron ningún mal. Si hay alguna presunción es contra los ostentadores del poder, incrementándose a medida que lo hace el poder. La responsabilidad histórica tiene que completarse con la búsqueda de la responsabilidad legal. Todo poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente. Los grandes hombres son casi siempre hombres malos, incluso cuando ejercen influencia y no autoridad: más aún cuando sancionas la tendencia o la certeza de la corrupción con la autoridad.

Por su parte, los psicólogos llevan años explicando que los políticos, una vez que se encumbran en el cargo tienen a considerarse como intocables y pensar que están por encima de lo divino y de lo humano. Otra de las actitudes que desarrollan es una intensa hipocresía.

Recientemente hemos oído al señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia, expresar “que en el Poder Judicial la Corrupción fue conjurada, erradicada, que tanto es así, que los jueces que cancelan, es por irregularidades administrativas, pero que no hay soborno en el Poder Judicial”

Esta afirmación, llevada a la categoría de discurso por el Premier del Poder Judicial, me causa una profunda preocupación; que aun sin ignorar lo que le hicieron a Sócrates por curioso y preguntón, he decidido responder.

Comienzo diciéndole: No señor Presidente, no lastime la conciencia de los dominicanos, no sea tan bueno o iluso, defendiendo ciegamente lo que la realidad no puede ocultar y lo que se da en las narices de todos: LA CORRUPCION JUDICIAL; cuando no se viste de rufiancillos hipócritas resentidos, campea el miedo y la dependencia ignominiosa o se viste de la falta de compromiso o la orfandad intelectual;

Es justo reconocer que hay hombres mujeres con dignidad, reciedumbre moral, decoro, capacidad y decencia humana, merecedores de la excepción esperanzadora que mantiene de pie al Poder Judicial, en cada Departamento Judicial, como hermosas golondrinas de la ética judicial se empinan, pero no dan para hacer el verano anhelado. (Diógenes los encuentra).

Una de las ultimas expresiones de deshonestidad judicial inaceptable se expresa en el engreimiento de una joven judicatura que por ser egresados de la ENJ, se creen por encima del bien y del mal, que no pertenecen a la especie humana, sus sentencias suelen no servir ni para los litisconsortes ni para la sociedad, sino al eufemismo de una incipiente clase judicial, que sin haber ejercido nunca el oficio, han pasado a ser los únicos expertos del Poder Judicial; retorciendo constructos teóricos para servirle a su ego y no a la sencillez del ser humano y su sed interminable de justicia.

No señor Presidente, se a cuanto me expongo al decirle que si usted no puede abrir los ojos, tampoco puede tapar el sol con un dedo; hay más corrupción judicial, que nunca, antes se aceptaba y aspirábamos a superarnos; si hoy usted la niega, ya no hay nada que hacer, inclusive, su discurso cierra el Departamento de Inspectoría del Poder Judicial, pues si ya todos son santos, para qué vigilarlos.

Presidente, diga que usted no la Tolera, pero jamás afirme que no existe corrupción; acepte que el último que se entera es aquel que puede castigar, pues la naturaleza humana no puede ser negada por un docto de su estirpe intelectual. Es justo decir, que usted encabeza las excepciones de este Poder Judicial, y que tantas veces he apoyado desde mi insignificante arista; muchas veces lo hemos visto expresar vergüenza ajena; sin embargo, a menos que su discurso no haya sido una estrategia que mi ignorancia no comprende, lo seguiré admirando como Jorge Antonio del Corazón de Jesús Subero Isa, el más “bueno de los jueces de América Latina”, hasta que usted vuelva aceptar que hay corrupción en el Poder Judicial, y que existe una estructura sancionadora inexorable. (Claro debe enseñarla).

El autor es abogado.

Después de leer tu comentario opino lo siguiente: Bonito Discurso del Presidente de la SPJ, y hasta digno de admiración. pero los hechos dentro del tren judicial, hablan mucho más fuerte que las palabras por más elocuentes que sean. Puesto que no hay consonancia entre lo que se dice y lo que se hace. Pienso que no todo está perdido, pero si creemos que todo está bien, valga la redundancia, echamos todo a perder, inmerso en un Espejismo. Que peligro creerse completamente sano cuando existe un cáncer silencioso!. Macondo...

Wilman Loiran , San Juan de la Maguana

Si senor Angel Monero, la justicia dominicana esta podrida y lo peor es que el culpable es precisamente el SENOR Presidente de la suprema corte de justicia, porque es demasiado serio y se cree serio. Por tanto no es incapaz de ver lo que esta pasando en la institucion que dirije. Cuantos delincuentes con cobata y toga habitan en ese mercado del infierno donde todo tiene un precio y el único que no lo sabe es el senor Subero Isa. Que investigue para que compruebe lo que el pueblo sabe de sobra.

Juan A.Perez , Boston, Massachusetts