Por: RAFAEL E. CAAMAÑO C. | 8:54 AM(Quinta parte)
En el Cuartel de la Brigada Selva 19 del Campamento militar de Puerto Francisco de Orellana, un cuarteto de reclutas interpreta típicos aires andinos, en homenaje a los expedicionarios.
El sonido de la quena, la guitarra, el charango y el tambor, nos envuelve a todos con su nostalgia, y luego, como el alma de los serranos pasa de la tristeza a una moderada alegría. Resuena el tambor y mis pies comienzan a moverse al golpe del fuerte tán tán.
Entonces siento como si el piso se estremeciera y pienso que es causa de la fuerte percusión. De pronto del interior de la tierra brota un ruido descomunal, seco, aterrador.
Techos y paredes comienzan a moverse en tremendas sacudidas. ¡Temblor! ¡A salir! ¡Rápido!, es la voz imperativa del Coronel Ramiro Silva, nuestro anfitrión, y no hace falta que repita la orden.
Al correr, veo a Padrón que habla por teléfono algunos asuntos de la expedición con Carlos Zamora, el embajador en Quito, al que sólo les oigo decir ¡terremoto! y cuelga el auricular.
Horas después nos enteramos que a Zamora le ocurrió lo mismo, pues la onda sísmica que afectó a Puerto Francisco Orellana, en relampagueante recorrido por la corteza terrestre, hizo retumbar los edificios en la capital.
Ya fuera del edificio, estremecido aún por el movimiento telúrico, divisamos claramente en lontananza una llamarada gigantesca.
Para unos es el resplandor de la erupción del volcán Reventador; para otros, el estallido e incendio del combustible del oleoducto y el gasoducto transecuatorianos que remonta la cordillera de los Andes desde el poblado de Lago Agrio, para llegar a la costa del Pacífico, en un recorrido de más de 500 kilómetros.
En la población, las luces eléctricas se apagan. Mientras nosotros, vamos tomando conciencia de la catástrofe en el territorio circundante: Nos preocupa la suerte que pudieran haber corrido los ciento cuatro reclutas que, terminado su Servicio Militar, horas antes habíamos visto partir en camiones, rumbo a Quito.
Surgen conjeturas sobre la suerte de estos muchachos. Dos días después, supimos que el Coronel Silva había ordenado la adquisición de quince féretros. Se reporta igualmente un gran número de heridos y la desaparición de otros jóvenes, uno de los dramas que entristecen a nuestra expedición.
Nos acostamos en la barraca de la Brigada Selva 19 con la inquietud de que podrían producirse nuevos temblores de tierra, y estos no se hacen esperar. A las 11.10 de la noche, nuestras camas son sacudidas fuertemente. Sin pérdida de tiempo, en medio del corre-corre general, salimos a la intemperie, mientras las paredes de concreto y el techo de vigas de acero, son estremecidos con más violencia.
La tierra sigue temblando y los segundos se hacen interminables.
Estamos descalzos sobre el Césped que rodea nuestras barracas, olvidando las advertencias que nos hicieran al llegar al Campamento.
"Cuídense de andar sin zapatos, en estos últimos meses son tres los que han muertos aquí, víctimas de las mordeduras de serpientes.
El primer sismo ocurrió a las ocho y cuarenta y cinco de la noche del jueves 5 de marzo, y según el instituto Geofísico de Quito, tuvo lugar a 15 kilómetros de profundidad, con una magnitud de 6 en la escala de Richter. El segundo tuvo una magnitud de 6.8 y su epicentro se localizó a 80 kilómetros al Este de Quito, cerca del volcán Reventador, de 4,768 metros de altitud, alineado de Norte a Sur con otros volcanes.
Pan de Azúcar de 3,600 metros y Sumaco, de 3,900 metros, levantados en una falla que las rocas fundidas del interior del planeta, aprovechan para extruirse en forma de lavas y cenizas.
Esta falla tectónica es parte de otra mayor que raja la Cordillera Andina y que genera los movimientos de grandes bloques terrestres.
Según estudios realizados, este hecho ocasiona el choque del fondo móvil del Océano Pacífico que constituye la enorme placa submarina de Nazca y que se introduce por debajo de la placa continental sudamericana, en un movimiento colosal que genera el levantamiento de los Andes.
Es a lo largo de ese gigantesco choque, que se origina una gran zona de inestabilidad geológica en nuestro planeta. El Cinturón de Fuego del Pacífico, donde se concentra más del setenta y cinco por ciento de los ochocientos cincuenta volcanes activos del mundo, lenguas hirvientes que recorren toda la costa americana del Pacífico, desde Alaska hasta la Patagonia.
Poco después del segundo terremoto comienza a llover. Los movimientos telúricos continúan intermitentes y en las veinticuatro horas siguientes, son registradas más de setecientas réplicas sísmicas.
El 6 de Marzo se recibió los primeros datos del alcance del desastre. La carretera por donde habíamos viajado desde los Andes hasta Misahuallí, fue prácticamente barrida por las avalanchas y deslaves generados por los sismos. Los ríos crecidos por los aguaceros contribuyeron a sembrar el espanto y la muerte, algunos aumentaron varias veces su caudal.
Avalanchas de tierra y rocas barrieron grandes tramos del oleoducto y por las enfurecidas aguas de los ríos se trasladaron millones de troncos de los árboles y sobre todo lodo.
En la zona de Cayambe, señoreada por el volcán del mismo nombre, dos mil casas y diez mil familias fueron afectadas. En la Provincia de Pichincha hubo treinta mil damnificados, cinco mil casas desplomadas y edificaciones cuarteadas alcanzaron el noventa por ciento.
Los daños en la agricultura son imprevisibles, pues la falta de comunicaciones terrestres, dejan ver las posibilidades que lo poco que pudo salvarse pueda perderse.
Pero los datos estadísticos y económicos no reflejan el drama de los seres humanos afectados por la fuerza de la naturaleza.
"Señor, perdí mi madre y una hija y nosotros nos salvamos de milagro", dice Bolívar Andramuño. Este buen hombre fue arrastrado por la corriente del Río Quijos. Logró sujetar a su esposa y trató de rescatar a su hija Alexandra, de ocho meses de nacida, pero la oscuridad de la noche y la fuerza de las aguas, hicieron inútil su desesperado esfuerzo.
Agarrado de un tronco flotante se salvó el matrimonio. Entre las aguas oscuras buscó su madre, pero no la volvió a ver.
A medida que transcurren las horas, aumentan las cifras de muertos desaparecidos, un calculo tentativo hizo llegar a tres mil los muertos, sin contar los heridos y desaparecidos, que siempre son más en este tipo de desastre, sobre todo en una región donde la geografía impone difíciles condiciones y las personas viven aisladas por montañas, selvas y ríos.




Siempre a la orden.
Gracias por tantas gentilezas.
c)
Hable con Monchín, nuestro recíproco hermano, y es posible que el tenga mayor capacidad de persuasión que este servidor, para hacerle entender estas cosas que ya hemos platicado en otra oportunidad.
Esperamos en este sexto aniversario de Barrigaverde.net, querido amigo, usted comprenda la situación y podamos ponernos de acuerdo en ese punto,
amp.
b)
4- Cuando se envían los materiales sin este requisito, y se deja el envío en el correo por muchos días, como se presume que suceda si se envían con mucha anticipación, se pueden borrar automáticamente porque al mismo llegan cientos de mensajes, entre ellos correos indeseados que atiborran el sistema de recepción.
5- Si se publica de inmediato, uno detrás del otro o muy próximo, su rostro aparece dos veces dentro de los seis, y entonces no le podemos dar variedad visual y de contenido a la sección. En consecuencia optamos por lo menos perjudicial, bajar rápido los materiales publicados, incluyendo el suyo, de los seis, lo que tampoco es conveniente, porque no todos los lectores entran diariamente a la sección y se ocultan en su segundo plano.
-Sigue-
a)
Estimado amigo y colaborador:
1- Los artículos o noticias que no tienen ningún valor no se publican en Barrigaverde.net, no importan los lazos de amistad o familiaridad.
2- Cuando se publican, es porque se consideran de interés.
3- Recuerde usted, que hemos orientado respecto a no enviar materiales, sobre todo cuando se trata de una serie, sin que descienda el que se visualiza al menos al penúltimo o último lugar de los seis, para poder ser trabajados de inmediato y no sea olvidado por "dejarlo para despues", borrado o extraviado en ese mar de mensajes del correo del diario.
-Sigue-
Apreciado Anulfo: Al abrir barrigaverde.net y ver "En Canoas desde el Amazonas hasta el Caribe", en su quinta edición recientemente enviada y en la penúltima parte de la sección variedades, me pregunto. ¿No estará demás el seguir publicandola? Probablemente no se comprenda aún, que persigo con estas publicaciones. Pero de seguro, los asiduos lectores con el desarrollo de los mismos, habrán de comprender el mensaje que encierran.
Abrazos,
CAAMAÑO