Por: SUZANA HERNÁNDEZ | 9:04 AMEn la vida del docente y en su entorno sociofamiliar y cultural ocurren muchos acontecimientos. En su ciclo vital se acumulan experiencias, se amplían conocimientos y se modifican actitudes y valores. En su entorno se producen cambios que alteran las demandas al sistema educativo y a su formación profesional.
La profesión docente exige de esfuerzos, sacrificios, dedicación y entrega, además de dominar un conjunto de conocimientos y competencias que ha de aprender en su proceso de formación inicial, continuando luego la actualización a través de la formación continua apegados a unos principios éticos para responder a las necesidades e intereses individuales y colectivos.
La profesión docente se ha de entender como el desarrollo de una cultura profesional que avanza hacia sus niveles de formación con autonomía, responsabilidad, compromiso social y personal que le permita trazar nuevos horizontes y acrecentar el conocimiento de los pueblos para lograr la interdependencia y la soberanía del propio yo en función de una sociedad sumida en la ignorancia, al desconocimiento de la verdad y en la inutilidad de las ideas atrapadas en el baúl de la obsolescencia.
La profesionalidad docente ha de propiciar espacios de reflexión crítica en base a los conocimientos y experiencias adquiridas en el contexto en el que se desenvuelven sus prácticas educativas, este sentir del docente debe ser latente y profundo; sumergido desde lo más profundo de su ser para poder innovar y mejorar su accionar como docente, siendo el protagonista de los cambios que han de producirse en todo el sistema educativo desde sus diferentes niveles y áreas de enseñanza.
El docente en la asunción de su rol ha de crear una cultura de diálogo, consenso y partícipe de una enseñanza inclusiva y de calidad.
Así requiere y demanda la sociedad dominicana, un docente que trabaje con la cabeza, cuerpo y corazón, porque en la cabeza es donde se producen las grandes ideas, el cuerpo para poder accionar estas ideas y con el corazón para poder disfrutar con amor y deleite todo lo que hacemos.
¡Adelante maestro(a)! siembra la semilla del futuro y la esperanza del mañana.
La autora es coordinadora del Área de Psicopedagogía del Recinto Urania Montás.




Felicito a la Prof. Suzana Hernandez, se trata de artículo conciso y al propio tiempo profundo, me identifico como su lector que le admira esa producción.