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La base militar de la Mosquitia y el Plan Obama
Por: OMAR PÉREZ SALOMÓN | 7:18 PM

En una reunión de la Conferencia de las Fuerzas Armadas de Centroamérica (CFAC), celebrada en julio de 2006 en Managua, el entonces jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, general Romeo Vázquez, aseguró que su país no planificaba con Estados Unidos instalar una base militar cerca de la frontera con Nicaragua. Sin embargo, algunos medios de comunicación hondureños anunciaron en abril pasado que, los gobiernos de Estados Unidos y Honduras inauguraron una base naval en el nororiental departamento de Gracias a Dios, fronterizo con Nicaragua, con el propósito de combatir el narcotráfico.

El embajador estadounidense Hugo Llorens dijo durante la ceremonia que su país invirtió dos millones de dólares en las construcciones, además de donar cuatro embarcaciones y facilitar asesores.

Llorens explicó que la base cuenta con un edificio multifuncional y un centro de operaciones que contribuye al aumento de la capacidad para albergar más personal y un muelle para el anclaje de lanchas de patrullaje. Esta instalación posee una presencia estratégica y táctica para impulsar la ubicación del trasiego de droga a lo largo de toda la costa noreste de Honduras, apuntó. La base estará bajo coordinación de la Fuerza Naval de Honduras, asesorada por oficiales del Comando Sur del ejército estadounidense.

Hasta aquí la información difundida por los medios hondureños La Tribuna, El Heraldo, La Prensa, todos al servicio de la oligarquía de ese país y el imperialismo.

Lo que no dijeron, es que el propósito de esta base es fortalecer sus objetivos militares en Honduras –incluye la fortificación reciente de la Base Militar de Palmerola-, tener un punto estratégico para amenazar a Venezuela, Cuba, Nicaragua y al Caribe, y al mismo tiempo controlar una zona rica en recursos naturales.

El golpe de Estado en Honduras y la instalación de bases militares en Colombia, Panamá y Honduras forman parte del Plan Obama, que persigue consolidar a los gobiernos de derecha y frenar los procesos revolucionarios que vive Latinoamérica.

Al respecto la abogada y escritora, Eva Golinger, y el periodista Jean-Guy Allard en su libro La Agresión permanente, plantean:

“El golpe de Estado en Honduras, el pasado 28 de junio del 2009 es un claro ejemplo. Honduras ha sido el centro de operaciones de la CIA y del Pentágono en Centroamérica desde los años 50. Las inversiones multimillonarias que ha realizado Estados Unidos en la base militar de Soto Cano (Palmerola), ocupada desde 1954, la ha convertido en el punto de lanza para las distintas operaciones y misiones de desestabilización en la región. El golpe de Estado contra Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, la invasión a Playa Girón en Cuba, y el entrenamiento de la Contra para neutralizar y destruir la Revolución Sandinista en Nicaragua y aplastar cualquier otro movimiento izquierdista en la región, fueron planificados y realizados desde Soto Cano (Palmerola). La ocupación militar y el control político y económico de Honduras garantizaba a Washington la imposibilidad del regreso del socialismo en Centroamérica, hasta que llegó Manuel Zelaya a la Presidencia”.

“El golpe contra Zelaya sin duda fue un golpe contra el ALBA y un mensaje a otros países que estaban considerando unirse a esa alianza digna y desafiante de las directivas de Washington. Pero el golpe tomó a muchos por sorpresa y no era porque las señales no estaban ahí. Era porque había un nuevo Presidente en Estados Unidos, uno que muchos pensaban era incapaz de ordenar un golpe de Estado contra un Presidente democráticamente electo. La llegada de Barack Obama a la Presidencia de Estados Unidos fue desarmante para los miles de millones que caían bajo la seducción de su discurso sobre esperanza y cambio. Luego de ocho años de George W. Bush y guerra de terror que lanzó contra el mundo, un mensaje de cambio y esperanza no solamente era refrescante, era necesario para la supervivencia de la humanidad. Pero del mensaje a la acción, hay un largo camino. Y a veces el mensaje es solo para distraer y desviar la atención mientras todo lo demás sigue en marcha”.

Varios miembros del Frente Nacional de Resistencia Popular de Honduras han denunciado en los últimos meses la instalación de la base militar de La Mosquitia y el reforzamiento de la presencia militar gringa en ese país, como parte de la política de la administración norteamericana hacia América Latina.

En la ceremonia de inauguración de la base militar en la Mosquitia, el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, solicitó al embajador Hugo Llorens trasladar al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, “el agradecimiento por este magnífico aporte, que es un gran paso en el combate al narcotráfico”. Mientras, continúa la persecución y asesinatos de miembros del Frente Nacional de Resistencia y de los movimientos sociales.

Pero en América Latina y en particular Honduras, existe un renacer de las organizaciones de izquierda y de los movimientos sociales y progresistas. El plan Obama se estrellará contra la resistencia y el empuje de los pueblos del continente latinoamericano.