Por: LILLIAM OVIEDO | 12:43 PMColocar a mayor número de personas el sello de ilegales y abrir puertas a las tropas yanquis son acciones no por repetidas menos repugnantes. El poeta Manuel del Cabral dedicó a Elías Wessin y Wessin y Antonio Imbert Barrera cuatro breves estrofas en su libro La isla ofendida. La última, de solo dos versos, reza: “Mas, quizá ni los buitres se los coman, / porque no comen carne tan podrida.” Leer más [+]



