Lunes  21 de Septiembre de 2026 | Última actualización 01:26 PM
Por: RAFAEL E. CAAMAÑO C. | 12:18 PM
Mientras cantábamos y acompañado de una risotada dentro del hogar, sonó un follón que pareció un trueno. El enamorado impenitente me dijo con tristeza: “¡vàmonos!”; pasaron los días y con extrañeza notábamos que el profesor, no asistía a impartir clases como era de costumbre. Después de salir, visitamos el hogar del amigo y confidente y le encontré sentado. Leer más [+]

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