Por: DANIELA VALDÉS | 9:45 PMEste obcecado delincuente, -que para estar a la moda podría apellidarse -“sans frontier”- nunca tuvo remilgo para robar un auto de lujo -siempre a los ricos- o asesinar, con más frecuencia, al hijo de un obrero. Los medios y métodos justifican el fin, fueron sus más devotos principios. A partir de ahora su vida cambiará un poco, la decencia mundial aplaudirá. Leer más [+]



