Por: HECMILIO GALVÁN | 9:54 AMUn buen día, Don Anselmo, el vecino de al frente, murió. Dejó aquel sombrero pueblerino que nunca se apeó, dejó su cayuco en la arena, pero sobretodo, dejó varias casas, fincas, y un dinero en el banco que nunca nadie cobró, y que sólo ha quedado como un de los tantos rumores de Sabana de la Mar. Leer más [+]



